Investigación, análisis y opinión del humanismo contemporáneo


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Martin A. Conway: Nuestro primer recuerdo es a los tres años y cuatro meses

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¡Cuánto descubro sobre mí mismo -y sobre los 'mí mismos' de todos ustedes- en amena charla con el profesor Conway! Ya no volveré a decir que alguien tiene mala o buena memoria según su fidelidad a los hechos. Porque nuestra memoria no ha evolucionado para ser una mera caja negra de los datos de nuestra existencia, sino para dar coherencia a nuestra identidad en coherencia con la idea que nos formamos de nosotros mismos.


Por Lluis Amiguet | LaVanguardia | La Contra | julio 9, 2012
Martin A. Conway, investiga la memoria; ha sido profesor en la UIMP Barcelona

Dario Ergas: El sentido de la acción y la acción con Sentido [Video]

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Enmarcado en las necesidades del ser humano y la civilización en derrumbe actual, y resumiendo la psicología esbozada por Silo, Dario Ergas allana el abordaje de  la experiencia trancendente y propone el camino ascético como fundamento ético y existencial, en su ponencia introductoria del Encuentro Latinoamericano "Hacia una Psicología Trascendental" recientemente organizado por el Parque de Estudio y Reflexión Montecillo de Cochabamba, Bolivia, 
Por Dario Ergas | Encuentro Latinoamericano "Hacia una Psicología Trascendental" | Universidad Católica Bolivariana de Cochabamba | junio 22, 2012
Pensador, activista y divulgador chileno, autor de El Sentido del Sinsentido y La Mirada del Sentido

Kathinka Evers: La emocionalidad aumenta nuestra inteligencia

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Introducción a la neuroética: ¿Por qué la evolución de las funciones cognitivas superiores produjo seres morales en lugar de seres amorales? ¿Qué significa para un animal "actuar como un agente moral"? ¿De dónde viene nuestra predisposición a producir juicios morales? Surgida del avance reciente de las neurociencias, la neuroética ha hecho suya la tarea de investigar las respuestas a preguntas de ese tipo. 

Por Ima Sanchís | La Vanguardia | La Contra | junio 23, 2012
Kathinka Evers es experta sueca en neuroética, autoria de 
Neuroética, cuando la materia se despierta

Karen Armstrong: Resucitemos la Regla de Oro [VIDEO]

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"Yo digo que la religión no trata sobre el creer cosas. Es una alquimia ética. Se trata de comportarse de una manera que te cambie, que te dé indicios de la santidad y lo sagrado." En 2009, unas semanas antes del lanzamiento de la "Carta de la Compasión", Karen Armstrong revisa el papel de la religión en el siglo XXI y los factores que llevarán al mundo a redescubrir la Regla de Oro.

Por Karen Armstrong | TED septiembre 2009

Escritora británica especializada en religiones comparadas

Antonio Ruiz de Elvira: El estancamiento de la Ciencia y su inminente colapso

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La ciencia, cómo la sociedad en la que se imbrica, padece de anquilosamiento (Grecia, hoy, es el mejor ejemplo, Arabia Saudí, Venezuela, Cuba, Corea del Norte, los EEUU...). Una revisión de lo que se publica en Physical Review Letters, en Science yNature, o en la American Economic Review y en el Journal of Political Economy, nos indica que se generan un número muy elevado de detalles, pero que los distintos paradigmas no se cuestionan.
Por Antonio Ruiz de Elvira | Diario El Mundo | 18 mayo 2012 | vía SOTT

Miguel Guaglianone: La manipulación feroz

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Cada día se va haciendo más público y notorio el hecho de que en nuestra realidad actual, los medios de comunicación constituyen la más poderosa herramienta de dominación –de mucho mayor alcance que las armas– que utilizan las élites dominantes para mantener su poder sobre las grandes poblaciones del planeta.

Por Miguel Guaglianone | Barómetro Internacional | Rebelión | abril 9, 2012

La época de las demoliciones

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Por Javier Belda | Centre de Recerca HumanismeEmergent.org | 2011.05.16 | Pressenza IPA |

Un análisis sobre la relación de los acontecimientos ocurridos a nivel internacional durante la primera década que va del siglo XXI y la necesidad que advertimos de configuración y surgimiento de una nueva conciencia que la situación actual está requiriendo del ser humano.



El Proyecto para el Nuevo Siglo Americano 

Desde el inicio del siglo XXI con el detonante de las torres gemelas, se observa un largo índice de temas íntimamente relacionados. Retrospectivamente las cosas cobran sentido, por ejemplo el atentado de Atocha en el año 2004, casualidad o no en día 11; pero lo más coincidente es su argumento. Se trataba de no perder a España como aliado para promover y financiar la invasión a Iraq. Aunque la mentalidad española no resultó igual que la mentalidad americana y no se produjo el efecto deseado. Nada preocupante para sus promotores, ya que todo parece tener un componente experimental al más puro estilo del doctor Mengele.

El Proyecto para el Nuevo Siglo Americano es una organización existente, la PNAC (Project for the New American Century) constituida en 1997. Sus miembros son viejos conocidos George W. Bush, Donald Rumsfeld, Paul Wolfowitz, Jeb Bush, Richard Perle, Richard Armitage, Dick Cheney, etc. Este proyecto propone la dominación suprema, militar y económica, de la Tierra, el espacio y el ciberespacio por parte de Estados Unidos, así como el establecimiento de la intervención en los problemas mundiales (Pax American). Imperdible: el documental, “El nuevo siglo americano” de Massimo Mazzucco.

La demolición sigue, ahora con la crisis y las recomendaciones del FMI, como todos sabemos, se trata de desmantelar del estado del bienestar, más aquello que le dio origen. Un proyecto demolicionista que ya estaba claro para algunos antes de la crisis del capitalismo.

William Goodman, Eduardo Galeano, Ernesto Sabato, muchos otros venían denunciando esta situación vertiginosa que se abismaba demencialmente. Sus elocuentes palabras nutrieron foros mundiales a ritmo de capoeira. Todo sea dicho, foros con poca proyección, en el contexto de laxitud al que nos tenían acostumbrados organizaciones progresistas con muchos reparos a lo hora de explorar la raíz de la violencia creciente. Organizaciones que en general se encontraban instaladas en una parcela del sistema reservada para estos chicos altruistas, maniatadas por las subvenciones e inmersas en el onegeismo reinante.

Mientras tanto el siloísmo también era explicito, un movimiento mundial silenciado por un sistema que no veía posibilidad de integrarlo. “Está llegando el tiempo en que las mismas compañías, así como los campos y las ciudades, serán propiedad indiscutible de la banca. Está llegando el tiempo del Paraestado, un tiempo en el que el antiguo orden debe ser aniquilado”, apuntaba el Documento Humanista desde 1993.

Jean Ziegler denuncia el regreso al feudalismo en su libro “El imperio de la vergüenza” del año 2006. “Los nuevos sistemas capitalistas están dirigidos por las 500 multinacionales más poderosas del mundo. Y los atentados del 11-S provocaron una «aceleración dramática» del proceso de vuelta al sistema feudal”.
“Cuando decimos que la economía ya no es una actividad humana, sino simplemente la traducción de una realidad, de un número determinado de leyes naturales, lo que hacemos es expulsar al hombre de su papel como sujeto de la historia…” exponía el autor. “Los señores del imperio de la vergüenza organizan la escasez de servicios, de los capitales y de los bienes en función del máximo beneficio. Esta escasez organizada destruye cada año la vida de millones de hombres y mujeres sobre la tierra. En este «imperio de la vergüenza», gobernado por la escasez organizada, la guerra ya no es episódica sino permanente. Ya no equivale a un eclipse de la razón. Es la razón de ser del propio imperio.”

Antes del ataque contra Irak en marzo de 2003, el subsuelo mesopotámico ocupaba el segundo lugar en el rango de las reservas de petróleo conocidas hasta la fecha. Jean Ziegler apunta a los mismos promotores, los mismos miembros de la PANC, al frente de las sociedades transcontinentales como Halliburton, Chevron, Citybank, Monsanto, Texaco, Shell, General Dynamic…

Segundas partes nunca fueron buenas

En el 2011 las cosas se han complicado un poco más. Mientras una Europa obediente sucumbe al oscurantismo nuevos escenarios son preparados para la guerra; la realidad es triste, si no tienes bomba atómica estas en peligro.

La guerra se promueve a través de las redes sociales. “Estados Unidos desarrolla un programa para crear perfiles falsos en redes sociales”, anunciaba The Gardian el 17 de marzo.


“Estos perfiles, crearían clima de opinión favorable en temas que convienen al Gobierno de Estados Unidos, neutralizar comentarios contrarios a sus intereses y difundir informes favorables. Los detalles de esta denuncia apuntan a que las acciones se coordinan desde la base aérea MacDill en Florida, aunque los perfiles falsos están situados en diferentes puntos del mundo para ganar credibilidad y dar sensación de ser una línea de pensamiento activa y real” explicaba Jeff Jarvis, analista especializado en nuevas tecnologías, “se trata de un proyecto contrario a la libertad de expresión en Internet y destinada a controlar a la sociedad”.

Así se han fabricado las recientes revueltas en los países árabes. Se han experimentado distintas posibilidades y escenarios, según el país y según si el interés es geoestratégico, energético, etc. Especial fijación se ha puesto en la Jamahiriya Árabe Libia, a la que nunca occidente toleró su independencia.

Inversión experimental en genocidio

Según publicaba RIA Novosti el 12 de mayo Estados Unidos ya gastó unos 750 millones de dólares en la invasión de Libia. El secretario de la Fuerza Aérea de EEUU, Michael Donley, comentó en abril pasado que la operación aérea había costado 4 millones de dólares diarios.

La financiación se necesitó también para el traslado de tropas al teatro de operaciones. El precio de un misil de crucero "Tomahawk" se situaba entre un millón y un millón y medio de dólares. En el mes de marzo, sólo para inaugurar la operación Odisea al Amanecer la coalición lanzó sobre territorio libio 162 de estas delicias nucleares.

Otras fuentes como el National Journal apuntan a un coste estimado de esta guerra que podría superar los mil millones de dólares, con lo cual quizá estemos a 250 millones del fin de esta humanitaria guerra. Hay quien ve en ello un gran fracaso: ¿Qué pasa si Libia resiste a la invasión? ¿Quién pagará la entrada de tropas para rematar la faena? En cualquier caso no adelantemos acontecimientos. Otros países implicados en la invasión no se quedan atrás en sus facturas: Reino Unido, Francia, Italia, España, Canadá, Bélgica, Dinamarca, Noruega y Qatar.

La pregunta inevitable es ¿Qué esperarán obtener a cambio estas mentes criminales? ¿O simplemente se trata de llevar el rol de la obediencia al extremo?

“Hoy sabemos que el 11-S fue una tragedia. Sin duda por los 3000 inocentes que murieron en Nueva York y sus familiares, pero aun más por su aun más trágica y repugnante utilización para realizar planes estratégicos, barajados desde mucho antes, de intervención militar en Asia Central e Irak y destinados a afirmar el “siglo americano”. En Irak han muerto alrededor de un millón de personas. En Afganistán mueren anualmente tantos civiles como los inmolados en el 11-S neoyorkino. En Pakistán llevamos 30.000 muertos. Ahora se suma Libia, mientras Siria e Irán están en la trastienda…” citando a Rafael Poch en su artículo La Sharía de Occidente el 5 de mayo.

“Hablar de encrucijada en este contexto no es un capricho apocalíptico, sino algo bien concreto, real y racional” añade Rafael Poch.

¿Qué respuesta estamos dando?

En el siglo XIV se inventó el concepto de conciencia de clase. Una conciencia que se correspondía con una situación de proletariado a la que el ser humano había sido recluido. Sin embargo, Karl Marx tuvo la habilidad de convertir eso en un valor de unidad y en una fuerza social que dio origen a un gran periodo de revoluciones y a un sistema comunista enormemente menos violento que nuestro modelo actual.

¿Qué tipo conciencia es la que corresponde hoy en día? ...”Cuando todo está en manos de un sistema infinitamente poderoso y violento, que el éxito pertenece a los corruptos y los incapaces… En lugar de ser motivo de aceptación para nuestra condición de seres humillados y sometidos, debe convertirse en un estímulo fundamental para cambiar el estado de las cosas públicas”, decía Silo en 1999.

De momento no hay muchos signos de nueva conciencia. Demasiada obediencia es lo que vemos: gobiernos, medios de comunicación, organizaciones, individuos… Y algunos que han comenzado a reaccionar, rápidamente son tachados con el apelativo de moda del momento: “conspiranoicos”. Tenemos información fiable y contrastada a través de analistas como Michel Chossudovsky, Thierry Meyssan, Michel Collon, Manuel Freytas, Rafael Poch… Mientras los medios imponen su manipulación y colorida propaganda y la gente las digiere y las difunde sin pestañear.

Cito para concluir las mismas palabras de Edgar E. Quintero de su artículo en Rebelión referido a la PNAC en agosto de 2010: "No parecen vislumbrarse en el horizonte cercano mecanismos creíbles tendientes a evitar la posibilidad cierta de que ocurran estos espeluznantes eventos, tendría que renacer en el imperio y en otros países desarrollados una nueva conciencia, una nueva clase política totalmente opuesta a la actual que rechace los métodos que hoy prevalecen y que comparta con el resto del planeta la solidaridad y el sentimiento humanista por encima del deseo perverso de dominación. Aunque será muy difícil que este renacimiento ocurra, es necesario seguir luchando y levantando sin descanso las banderas de la justicia en todos los rincones del mundo, no debemos sucumbir sin dar batalla lo que está en juego no es poca cosa.”


Avatar: Percepciones extendidas para una realidad desconocida

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Por Raquel PARICIO | humanismeemergent.org


A veces arriesgar merece la pena. Después de haber oído sólo críticas de AVATAR sobre lo bien hecha que está la película, dudé de si era capaz de pasarme dos horas y media ante una retahíla de efectos generados estupendamente. Pero el riesgo siempre tiene su recompensa, así que jamás me quedaría sólo con mencionar la maravilla de producción, que crea el ilusionismo en cuanto a lo que es real y lo que es generado artificialmente, sobretodo de los personajes así como en la exquisitez de los parajes naturales, donde la sensibilidad de los efectos podría afectar a cualquier sistema nervioso, pero que sin embargo adolece del recurso que promete la inmersión en 3D, pues pocas escenas la explotan adecuadamente. Así que superada la fase de fascinación tecnológica, sólo se sobrevive a la película porque realmente, como toda película de ciencia ficción te promete una nueva visión de la evolución del ser humano, un futurible del que esperas tener más información sobre cómo arreglártelas en este planeta para poder pasar a otro estado, mejor o peor.

A pesar de que los comentarios a favor del contenido que he podido leer se basan sobretodo en hacer eco de la importancia de la protección del planeta, esa suerte de ecologismo que ahora nos culpabiliza a todos de los errores de “algunos” y que nos hablan de esa autorregulación inteligente que tiene la naturaleza y que al parecer responde también ante cualquier agresión, preferiría destacar los elementos más humanos, o dado el caso, quizá sobrehumanos, de la película. Quitando toda la parte bélica, propia de un guión que espera sostenerse económicamente, el belicismo pasa a un segundo plano, y se convierte en esa mosca molesta que va empañando la visión cuando lo que quieres ver es lo que hay detrás del cristal. Pues tras ese cristal, aparece el bosque encantado que hará las delicias que conectan tus terminales nerviosas con una realidad más transparente, traslúcida, donde la gama cromática extiende la percepción en una paleta de colores inagotables. Allí, en Pandora, sólo siento. Me imagino cómo debe ser esa conexión real entre la naturaleza, el resto de organismos vivos y el ser humano; si realmente podría conectarme por una suerte de sensores, que como humana, todavía no he despertado, con un universo también sensible. Si ambos podríamos comunicarnos y cabalgar al unísono. Mi cuerpo como un órgano más de todo el ecosistema natural. Y por tanto, en esa línea de percepción, ¿dónde están los límites entre mi cuerpo físico y ese cuerpo global? La película nos muestra que en Pandora, los “Na’vi” o cualquiera que finalmente haya conectado con su sensibilidad, es decir con la sensibilidad de una conciencia global, puede trascender y para ello ofrecen dos vías: trascender a la conciencia global o reencarnarse en otro cuerpo. Sobre ese paso, ese tránsito, el cómo son las cosas fuera de nuestro cuerpo contenedor, realmente ¡qué mala educación hemos recibido!

Desafortunadamente no creo que la ciencia ficción nos de la clave, aunque al menos se atreven a plantearla, a dar algún tipo de esperanza, que convenza o no al espectador es cuestión de la experiencia personal de cada uno, y si, me atrevo a decir que es cuestión de experiencia personal, no de creencias.

Concluyendo, podría haber hecho todo un símil entre las promesas de las tecno-utopías de la era de la información, donde esas conciencias globales se han convertido en redes sociales interplanetarias; donde la electricidad, extensión del sistema nervioso se lanza fuera de nuestros cuerpos para convertirse en un corpus colectivo virtual, pero no, creo que lo que sucede en Pandora es diferente. Por mucho que avance la tecnología, al menos próximamente, todavía no permite que nuestro sistema nervioso esté tan refinado como el de los na’vi. Porque creo que no se trata sólo de externalizar, que también, sino de internalizar, de hacerse con el registro interno de lo que es una experiencia extendida de percepción y así cabalgando con ella avanzar como diosas de la verdadera sabiduría.