Investigación, análisis y opinión del humanismo contemporáneo


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Ghis: No es una crisis política, económica, social o religiosa, estamos en una crisis de evolución del ser humano [Video]

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Esta mujer extraordinaria nos lleva desde el imperativo de evolución individual al rol vampírico del sistema bancario mundial, removiendo a su paso mitos todavía intocados y mostrándonos claves para alumbrar un ser humano futuro. Una entrevista imprescindible a la doctora Ghislaine Lanctôt, auto-bautizada Ghis, diez años después de última visita a Barcelona para presentar su libro sobre salud pública, hoy best seller y referencia para todo investigador sobre el tema  
Por Alish para Time of Truth | junio 15, 2012 |
Investigadora canadiense, autora de "La Mafia Médica" y La Salud hacia la Inmortalidad Física.

Pim van Lommel: Cuando mueres sólo cambias de conciencia

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La ciencia ignora o niega cuanto no puede explicar, pero eso no quiere decir que no exista. La vida del doctor Van Lommel es una apuesta por la verdad, por muy inexplicable que parezca, más allá del camino trillado de la ortodoxia. Han pasado diez años desde que hablamos, pero al estrechar su mano en el aeropuerto de Amsterdam (viene de conferenciar en Atlanta) me sonríe como a un viejo amigo y experimento una íntima sensación de paz y seguridad. El doctor Van Lommel se ha asomado al otro lado sin dejarse en éste el sentido común y lo que ha visto es bueno, aunque, para dominarnos, nos hayan infundido el miedo a verlo. Aceptarlo es aceptarnos y sentirse mejor.

Por Lluis Amiguet | La Vanguardia | junio 5, 2012
Cardiólogo y científico holandes, estudia la conciencia en experiencias cercanas a la muerte (ECM).

Karen Armstrong: Resucitemos la Regla de Oro [VIDEO]

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"Yo digo que la religión no trata sobre el creer cosas. Es una alquimia ética. Se trata de comportarse de una manera que te cambie, que te dé indicios de la santidad y lo sagrado." En 2009, unas semanas antes del lanzamiento de la "Carta de la Compasión", Karen Armstrong revisa el papel de la religión en el siglo XXI y los factores que llevarán al mundo a redescubrir la Regla de Oro.

Por Karen Armstrong | TED septiembre 2009

Escritora británica especializada en religiones comparadas

Dario Ergas: El despertar de la Mirada del Sentido

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Por Dario Ergas | Presentación de su libro "La Mirada del Sentido" | 2011.05.20 Parque de Estudio y Reflexión Attigliano, Italia |


Muchas gracias por estar aquí en el Parque de Estudios y Reflexión Attiglinano, muchas gracias por traducir y publicar este libro, muchas gracias por estar juntos en este momento. Trataré de encontrar con ustedes qué se quiso decir con “La Mirada del Sentido”.

A mediados del año 2002 en varios países de Europa y América, Silo entregó su mensaje sobre la inmortalidad, lo sagrado, y de los procedimientos para acercarnos a esa experiencia. En Santiago en el estadio deportivo Nataniel asistí a sus explicaciones. En un momento nos invitó a realizar la ceremonia de imposición de la Fuerza. Es frecuente que cuando tomo contacto con esa energía mental, me recorra una suave alegría y un sentimiento de que todo está muy bien, de que todo va a estar muy bien. Cuando abrí los ojos terminada la experiencia, paseé la mirada por cada uno de los miles de asistentes, observé que distinguía cada rostro con una nitidez inusual, sentía que conocía a cada uno y que un afecto muy liviano pero intenso me unía a todos.

Cuando terminó el acto en el estadio, Silo y varios amigos se reunieron en mi casa, recuerdo todavía sus comentarios. “Cada cultura en distintas épocas descubre un camino para entrar en lo profundo, en las experiencias de Sentido. El Mensaje es el camino que corresponde a esta época de mundialización, a este momento en que las distintas culturas y creencias se encuentran y chocan. Estos son los procedimientos para este momento y quien los tome encontrará el hilo del sentido”. Quizás fue ese mismo día que comenzó a escribirse el libro que estamos presentando.

Cuando busco el sentido de mi vida me encuentro con varias dificultades.

1. La primera dificultad es que no es verdad que busco sentido en mi vida, la mayor parte del tiempo experimento que mi vida sí tiene sentido. Es muy difícil buscar algo que se cree que ya se tiene. Sin embargo en esta época de cambio veloz, los acontecimientos golpean nuestras creencias y eso provoca sufrimientos tan grandes, que terminamos por reconocer que estamos totalmente perdidos y nuestra vida no tiene ningún sentido. Estos baldes de agua fría que la vida nos arroja una y otra vez, es la experiencia que llamamos de fracaso. Tenemos confundido el sentido de la vida con nuestros ensueños y deseos. Cuando esos ensueños fracasan, despertamos de la ilusión y nos damos cuenta que estamos perdidos y sin un sentido verdadero. El fracaso permite a la conciencia liberarse por un momento de la prisión de los ensueños. Esta experiencia de fracaso es muy importante y es muy difícil de asumir. La experiencia de fracaso la vivimos todos, pero sólo algunos la reconocen y muchos la ocultan o la niegan. Cuando ocultamos o negamos nuestros fracasos caemos en el resentimiento, la depresión o el pánico. El reconocimiento del fracaso nos despierta de la ilusión que tiene prisionera a la conciencia, y nos deja en libertad de iniciar una búsqueda nueva. Por esto decimos que esta búsqueda y esta enseñanza es “para los que llevan el fracaso en su corazón”.

2. Otra dificultad en la búsqueda de sentido, es creer que lo real es externo a la propia conciencia. Nos pareciera que la conciencia capta un mundo externo que es “real”. Creemos que existe una realidad en sí, fuera de la conciencia y que nuestra limitada conciencia no es capaz de captarla en su totalidad. Como creemos que allí afuera es donde está lo real, buscamos lo real y verdadero fuera de la mente. Pareciera que la cosa es de modo muy distinto. La conciencia no capta la realidad sino que la construye y capta el reflejo de su propia intención, capta el mundo que ella misma está construyendo. Entonces lo real es una categoría que no es posible de usar sin considerar a la conciencia. Es difícil concebir la estructura conciencia-mundo, nos parece que fueran dos cosas, por un lado la conciencia y por otra el mundo, pero es una estructura, es indivisible y no es posible la existencia de solo uno de los términos. Si hablamos de forma y color, entendemos que es imposible que concibamos una forma sin un color, o un color sin una forma; lo mismo sucede con la conciencia, es una estructura conciencia-mundo.

Vivimos totalmente confundidos con el mundo externo y todas las proyecciones y construcciones de la conciencia nos parece que tuvieran existencia en sí y fuera de ella. El amor por ejemplo, nos pareciera que proviene de la persona amada, y no observamos que ese amor que se despertó dentro mío es proyectado a la persona amada. Dios, nos parece que es una sustancia externa a la propia conciencia y el Sentido es algo que nos falta y nos tiene que llegar también de afuera. No podemos conocer la realidad, porque creemos que lo real es externo a la conciencia

En esta búsqueda de sentido se va despertando en nosotros una mirada interna, una mirada que adquiere una profundidad distinta a lo que reconozco como yo, una mirada que observa al yo y está a cierta distancia del yo. Es una mirada muy sensible, una mirada que pone un haz de luz sobre mis contradicciones y mis naufragios. La búsqueda de sentido despierta una mirada interna, pero ésta en lugar de encontrar lo que ensueño y lo que deseo o lo magnífico que soy, se encuentra con mis límites, mi dependencia, mi contradicción, con mi temor, en definitiva con mi yo y sus apetencias. Si la mirada interna es capaz de aceptar eso que ve, si es capaz de observarlo con afecto, la mirada interna tomará contacto con una quietud interna, con un centro, consigo misma.

3. La última dificultad en la que quiero reparar en este escrito, es la lucha que tenemos que dar con el fantasma de la nada. Las experiencias que nos confirman que hay otra realidad a la cotidiana, comenzamos a degradarlas y a considerar que no son relevantes. Para qué tanto esfuerzo susurra la nada, si al final del camino no encontrarás nada. Los fantasmas no hacen daño pero asustan, nos escondemos debajo de las sábanas y nunca sabemos si existen o no existen. Así pasa con el muro de la muerte, asusta y nunca lo enfrentamos. Si levanto la vista con sigilo por encima de las sábanas, los fantasmas revolotearán a mi alrededor, sostengo la mirada, y la mirada se internaliza, la calma llega más allá del temor o la confianza.

Estas tres dificultades, la ilusión de la conciencia que cree que tiene sentido, la confusión de la mirada que cree que capta el mundo externo, y la creencia en la nada, son propias de nuestro momento de evolución. Esta es la situación actual de la conciencia y por eso la búsqueda de sentido es también la búsqueda de un salto evolutivo. Me parece que ese es el intento que hacemos en estos Parque de Estudio y Reflexión en todo el mundo.

Muy adentro de cada uno está la experiencia del sentido, allí está lo que verdaderamente es. Pero cómo acceder a ello y cómo hacer para que se exprese en el mundo.

Al tratar de comunicarme con eso me doy cuenta que es muy difícil y entonces tomo actitudes doctorales y trato de explicarlo. Pero eso vive en mí y me contiene, está adentro mío pero no es propio mío, se me escabulle en el discurso y me confundo. A veces, eso encuentra el modo de reflejarse y a veces tú lo captas y entonces un sentimiento muy grande nos une y nos basta. Entonces algo me acompaña y mira y observa a través de mis ojos. Digo que es la mirada interna, es la mirada interna que ya no está aferrada a los sentidos externos, o a los problemas o al yo, sino que se está mirando a sí misma y viendo su reflejo en todo lo que toca y a veces se encuentra con lo mismo que mira desde ti.

El Mensaje de Silo, provee los procedimientos para tomar contacto con esta realidad interior.

El trabajo con la Fuerza, el pedido y el agradecimiento, la meditación sobre quién soy y adónde voy, la meditación sobre si hay sentido en la vida o si todo termina con la muerte, son modos de despertar la mirada interna para que amanezca y mire con la luz del sentido. La mirada interna no descubre quien soy, pero observa que no lo sé; la mirada interna no me libera del deseo, pero sabe que me tiene prisionero; no sabe lo que pasará con mi muerte, pero sabe que moriré; no es la mirada del triunfo, es la mirada del fracaso. No tiene las respuestas pero observa desde la calma.

En este adiestrar una nueva mirada de la conciencia, una mirada más interna, no confundida con el yo, sino que observa al yo, pudieran devenir otro tipo de experiencias, experiencias extraordinarias provenientes de los espacios más profundos de la conciencia. Experiencias de conmoción y totalizadoras que muchas veces tenemos pero que no reconocemos por que la mirada interna está dormida o identificada con el yo.

Esta experiencia de sentido que estamos intuyendo no es exclusiva del mundo interno, eso que allí pasa, empuja por expresarse y realizarse en el mundo externo. Es la acción humana la que traslada el mundo interno hacia el mundo externo, y así trasladará los significados provenientes del mundo del sentido, o trasladará también su sufrimiento si la conciencia ha sido atrapada por la contradicción.

Es gracias a la representación que se desplazan las cargas de energía síquica que movilizan al cuerpo. Es la representación emplazada en determinada zona del espacio de representación la que moviliza la acción del cuerpo. Esas representaciones son síntesis de conciencia, síntesis de todo lo que pasa en el mundo interno y configuran los ensueños que orientarán y moverán el cuerpo hacia el mundo externo. En esa síntesis de conciencia está traducido en imágenes todo el sistema de tensiones sicofísico. En esos sistemas de tensiones están también los instintos básicos de la vida junto a nuestros temores. Todo eso se sintetiza en representaciones y estas mueven al cuerpo. Pero además de ese sistema de tensiones, también se traducen en la conciencia las señales provenientes de las zonas de la conciencia que están más allá de la representación, zonas irrepresentables que cuando la conciencia las roza son las responsables de las experiencias extraordinarias, que traducimos como conmoción, comprensión total, eternidad.

Estos son significados para la conciencia que se sintetizan en las representaciones y van impulsando los destinos humanos. Esos significados empujan para ser expresados en el mundo externo.

¿Pero, de qué estamos hablando cuando hablamos de mundo externo?

El mundo externo no es el mundo de las cosas, es fundamentalmente el mundo de los otros seres humanos, las otras intenciones, es la exteriorización del mundo interno de los otros seres humanos. Por lo tanto, cuando hablamos de la estructura conciencia-mundo, se trata de una estructura de conciencia con las otras conciencias que están fuera de mí, fuera de mí en cuanto a espacio, pero incluso en estructura con otras conciencias fuera de mi tiempo, puesto que se trata también de la exteriorización del mundo interno de generaciones anteriores. Cuando decimos que la conciencia traslada el mundo interno hacia el mundo externo modificándolo estamos hablando de la transformación del mundo humano.

Entonces el Sentido es una experiencia que se accede al despertar la mirada interna, es una experiencia que se encuentra en la interioridad, en lo profundo de la conciencia; esa experiencia está más allá de lo representable y la conciencia la traduce en representación; esa representación son los significados que impulsan la acción hacia el mundo externo, que es el mundo de los otros seres humanos.

¿Quiénes son los otros seres humanos? Lo humano un impulso de libertad que se busca a sí mismo y por ello la materia, la vida, la conciencia, y en un próximo paso la conciencia de sí mismo y del sentido. Suavemente la mirada interna despierta, observa y trasluce el sol de la mañana. Quién eres tú sino la misma libertad trasladando el sentido, el ser al mundo, a mi mundo, al mundo de todos. Qué la contradicción no interrumpa tu acción ni la mía para que el sentido se abra paso en nuestro mundo, humanizándolo.

Una última reflexión.

Un salto evolutivo en la conciencia sería posible si podemos verificarlo en la propia experiencia y en la de grupos humanos que trabajan en esa dirección. No creo que tengamos esa posibilidad si planteamos esta búsqueda como una tarea individual y aislada. El trabajo con la Fuerza, con la energía mental, que es una experiencia muy importante para esto, sabemos que aumenta su potencial cuando el trabajo es conjunto, sabemos que esos trabajos producen fenómenos de sincronía capaces de inspirar a enormes cantidades de gente que comparte esa experiencia, aunque no sean especialistas en este tipo de meditación. Por otra parte, el proyecto de Humanizar la Tierra o la construcción de una Nación humana universal, son imágenes convergentes capaces de orientar la acción individual o la acción de cualquier cultura, sin interferir en las creencias particulares, permitiendo reencontrar un significado profundo y universal para trasladar al mundo.

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Sasha Volkoff: Raíces espirituales de una cultura noviolenta

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Por Sasha VOLKOFF | humanismeemergent.org | Ponencia en el II Simposio Internacional de CMEH "Fundamentos de la Nueva Civilización". Parque de Estudio y Reflexión Attigliano, Italia. 30 octubre 2010 | Ver vídeo


¿Donde encontraremos la inspiración para construir una civilización noviolenta? Porque de eso se trata, de encontrar la inspiración que nos permita ver más allá de los ojos humanos.


Según el “Estudio de la Historia” de Arnold Toynbee, hasta el momento actual, en este planeta han existido un total de 21 civilizaciones, de las cuales unas pocas se podría considerar que aun perviven como tales. Todas estas civilizaciones han seguido un patrón similar de desarrollo en el tiempo, que podemos resumir en 4 etapas: génesis, crecimiento, colapso y desintegración. La génesis de cada sociedad tuvo como disparador ciertas incitaciones que actuaron como estímulo, y según la respuesta que dieron los pueblos, éstos constituyeron una civilización creciente o bien desaparecieron o fueron absorbidos por otras sociedades. La respuesta a esas incitaciones, cuando fue la más adecuada, representó un salto sobre lo que había previamente, y ese salto nunca fue dado de forma violenta.

Característicamente, el momento de crecimiento de cada civilización ha sido aquel en el cual un grupo de personas lideraron un proceso que fue seguido por las poblaciones. Si bien en otras etapas del proceso la violencia pudo haber sido generalizada, en la etapa de crecimiento de la civilización la violencia, aun sin haber desaparecido por completo, no fue el modo de acción principal. No se persiguió a otras culturas distintas a la central, ni se obligó a las personas a aceptar el liderazgo de unos pocos, sino que las poblaciones siguieron voluntariamente el rumbo trazado por los precursores.

Cada civilización, a su modo, operó una mejora de la calidad de vida sobre lo precedente, un nuevo paso en la superación del dolor y el sufrimiento. Y en su momento de máximo apogeo actuó integrando las culturas existentes en una síntesis mayor, tomando los elementos evolutivos que se pudieran rescatar del momento anterior. Dicho brevemente, la civilización creció y prosperó porque sus miembros decidieron continuar sin coacciones por ese camino emprendido.

¿Qué fue lo que hizo que ciertas “élites” (por llamarlas de algún modo) fueran capaces de dar una respuesta nueva, superadora de la situación anterior y de la incitación que los obligaba a actuar? Sin duda fueron momentos inspirados, no sólo en los individuos que lideraron ese proceso sino en el conjunto del pueblo, que fue capaz de reconocer en ese liderazgo aquello bueno que merecía ser apoyado.

¿Cuáles son las características de una cultura noviolenta? Podemos considerar que una cultura es noviolenta cuando el respeto hacia todas las personas, la libertad religiosa o de creencias, la comprensión de que el bienestar de cada uno depende del bienestar de todos, y el trabajo conjunto en pos de la mejora social, se encuentran en el centro de esa cultura, casi podríamos decir que la definen como tal. Así, encontramos en el jainismo, en el origen del budismo, en la doctrina de Gandhi o en la lucha de Martin Luther King muchos de estos elementos, y gracias a ellos podemos identificarlas como culturas o doctrinas noviolentas, más allá de sus diferentes épocas, lugares, circunstancias históricas, objetivos y trasfondos religiosos. Podemos sintetizar diciendo que una cultura noviolenta es aquella que rescata y ubica al ser humano en el lugar central, sin ponerle nada por encima ni a ningún ser humano por debajo de otro.

También encontramos algunos de estos elementos en el Renacimiento europeo, el cual recupera la dimensión espiritual del ser humano, diferente a la dimensión religiosa que era hasta ese momento la preponderante. El Renacimiento redescubre en los antiguos griegos la grandiosidad del ser humano individual y de la especie, y ese redescubrimiento es posible gracias a que la cultura de la antigua Grecia había sobrevivido en el oriente, en la antigua civilización Bizantina, y desde allí volvió al occidente europeo.

Pero una cultura noviolenta, encuadrada en un contexto violento, tendrá grandes dificultades para constituirse en una civilización independiente, y eso es lo que ocurrió con el Renacimiento, cuya influencia llega hasta nuestros días, pero que no fue capaz de convertir el signo violento de esa cultura occidental que hoy pretende erigirse en civilización planetaria.

El proyecto monopolista de la civilización occidental, llegue o no a constituirse como imperio mundial, fracasará y se desintegrará como lo han hecho todas las civilizaciones previas, porque el ser humano encontrará nuevas respuestas a los nuevos retos que se presentan. Una nueva civilización sólo será posible cuando se retome el hilo evolutivo de la historia humana, y aunque rescate elementos de las culturas anteriores, será superando esas culturas en una nueva síntesis como podrá constituirse en algo nuevo.

Creemos que ha llegado el momento de perfilar esa nueva civilización, y ese es el tema de este simposio. Esta nueva civilización será la primera con carácter planetario, y su signo necesariamente debe ser noviolento para poder presumir de “nueva”. Entonces, ¿qué elementos tomará de las culturas que la precedieron? Sin duda aquellos elementos humanistas, que podemos encontrar en toda cultura a poco que rastreemos en su historia.

Volviendo al principio, ¿cómo hará el ser humano para encontrar la inspiración necesaria que le permita construir una sociedad planetaria noviolenta? ¿Desde dónde surgirán esas nuevas respuestas ante los estímulos actuales? ¿Cuáles serán las raíces de las cuales se nutrirá la nueva civilización noviolenta?

Empecemos por nosotros mismos, los individuos. ¿Cómo puedo orientarme hacia una conducta noviolenta? De dónde puedo extraer la fuerza que me permita convertir la dirección de mi vida en sentido noviolento, en sentido humanizador: ¿de aquellas creencias religiosas que ya estaban instauradas cuando yo vine a este mundo?, ¿de las ideologías materialistas que niegan la existencia de todo aquello que no es perceptible por los sentidos externos?, ¿de la ciencia positivista que rechaza observar aquellos fenómenos para los cuales no tiene una explicación?, ¿de la psicología o la sociología, que colocan el motor de mi existencia en un inconsciente que no controlo o en una sociedad en la cual apenas puedo influir?

Sin duda que de todo ello puedo extraer elementos que me serán útiles en la nueva construcción de mí mismo. Pero el pilar central sobre el cual asentar mi nueva construcción debe ser otro, debo buscarlo y encontrarlo en otro lado.

Porque, empecemos preguntándonos, ¿por qué “debo” ser noviolento?, ¿cuál es la justificación de esta ética? ¿Acaso me lo dicta un dios lejano, o una sociedad superestructural, o una pulsión interna desconocida?, ¿acaso será suficiente con mi sentido del “deber ser”?, ¿acaso llegaré a esta conclusión después de un complejo análisis racional? Personalmente, creo que la única forma en la cual pueda ir en una dirección noviolenta será buscando en lo más profundo de mí mismo, investigándome, estudiándome y comprendiéndome más allá de lo cotidiano, yendo a la raíz de aquello que me constituye en ser humano, aquello transpersonal que está más allá de mis circunstancias biográficas contingentes. En esa Profundidad tal vez encuentre lo mejor de mí mismo, y descubra que eso mejor está presente en otros, en todos los seres humanos.

Desde ese lugar Profundo revisaré cómo son mis relaciones con aquellas personas que me rodean. ¿Son relaciones de competencia, de dominio o sometimiento, o bien de cooperación? Si aquello que he descubierto en mí está presente en los demás, ¿cómo podré pretender imponerles mi visión del mundo, por muy sofisticada y evolucionada que ésta pueda parecer? Necesariamente deberán ser relaciones de paridad, reconociendo lo humano que hay en mí y en todos, reconociendo que estoy en este mundo para contribuir a su humanización, porque en esto radica la esencia de la conciencia humana.

Si he llegado hasta aquí no será exclusivamente por mérito propio, sino porque somos muchos los que estamos en el mismo intento de humanizarnos. ¿Pero cómo podríamos hacer todo esto en medio de un sistema que lleva la dirección contraria, donde la organización social funciona para que unos pocos se apoderen no sólo de la mayoría de los recursos materiales con que contamos, sino también de las intenciones de los demás? Una organización social coherente con lo dicho deberá privilegiar relaciones de cooperación internacional e intercultural, relaciones de comprensión que ayuden a integrar las diferentes culturas y visiones existentes no en una única cultura hegemónica que se imponga sobre las demás, sino en un mundo que reconozca la diversidad cultural como un valor que hay que preservar y potenciar, en un mundo donde se reconcilien las antiguas afrentas poniendo por delante el futuro y no la revancha de un pasado que ya no existe, y posiblemente nunca existió tal como lo imaginamos.

Las relaciones económicas en esta sociedad no podrán estar determinadas por unas condiciones de origen completamente desiguales, donde para unos pocos existen todas las oportunidades y para la mayoría no hay alternativas; tampoco podrán estar motorizadas por la competencia en una lucha salvaje por la supervivencia del más fuerte (que no del más apto). Todas las personas deberán tener las mismas oportunidades, y no estar constreñidas por algo que no han elegido en absoluto: las condiciones del lugar en que les tocó nacer. A nadie le deberá faltar el sustento básico para su desarrollo, pues la ciencia y tecnología actuales permiten generar recursos para varias poblaciones mundiales. Porque si para alguien cada día de su vida es una lucha para sobrevivir en una sociedad injusta, ¿cómo podremos pedirle que mire más allá, que busque en la profundidad de su conciencia aquello que lo hace ser uno con los demás, aquello que lo humaniza?

Para poder proyectar este nuevo mundo necesitamos inspiración. La inspiración no se sabe de dónde viene ni cuándo va a surgir; todos podemos reconocerla en la manifestación artística y hasta en la ciencia, que a lo largo de la historia ha resuelto problemas que parecían sin solución gracias a una nueva idea, un nuevo modo de ver aquello visto miles de veces ya. ¿Pero podemos reconocerla en nuestra vida cotidiana?, ¿podemos darnos cuenta que es gracias a una cierta inspiración que hemos sido capaces de resolver situaciones comprometidas, de dar nuevas respuestas, de saltar por encima de nuestras circunstancias? ¿De qué seríamos capaces entonces, si pudiéramos sentir la Inspiración que nace de lo más Profundo y Sagrado que hay en nuestro interior, conectando a su vez con aquello más lejano e inabarcable, conectando con el infinito, con la eternidad y con el Ser?

Para terminar, pido desde el corazón para que todos encontremos esa inspiración que, viniendo de lo más Profundo, nos lance hacia una nueva aventura liberadora del dolor y el sufrimiento en nuestra especie.