Investigación, análisis y opinión del humanismo contemporáneo


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Adrian Salbuchi: La "Primavera Latinoamericana" ¿empezó ya en Paraguay?

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Conocida como "la Embajada", Asunción del Paraguay alberga  la mayor sede diplomática de EE.UU. en Sudamérica, lo que da una idea desde dónde se coordina la injerencia en el famoso "patio trasero".  Aálisis de los actores políticos y mediáticos del derrocamiento pseudodemocrático del presidente Lugo, la mano larga de Monsanto y la ofensiva estadounidense en la región para limitar la influencia de Brasil, miembro de los BRICS, anticipando un nuevo escenario de guerra de 4ta generación como "primavera latinoamericana".

Por 
Adrian Salbuchi para RT | julio 3, 2012
Analista político argentino, autor, conferencista y comentarista. www.asalbuchi.com.ar

Partido Humanista Internacional: Frente a la situacion mundial actual

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Cuando los humanistas observamos y participamos de los procesos sociales, políticos y económicos en todo el mundo, no podemos más que reflexionar sobre la vigencia que tiene en este momento histórico el Documento Humanista escrito por Silo en 1993*. 

Por Equipo de coordinación mundial del PHI internationalhumanistparty.org

Mijail Gorbachov: Chernobyl fue la causa de la caída de la Unión Soviética

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Por Mijail Gorbachov, presidente de la Unión Soviética en el año 1986 durante la catástrofe de Chernóbil. El artículo ha sido publicado en abril del 2006 en diferentes medios de comunicación. El Inconformista Digital. |

El accidente nuclear en Chernobyl, del que este mes se cumplen 20 años, fue tal vez —incluso más que la perestroika— la verdadera causa del colapso de la Unión Soviética. De hecho, esta catástrofe fue un punto de inflexión histórica que marcó una era anterior y una posterior al desastre.

La misma mañana de la explosión en el centro nuclear el 26 de abril de 1986, el Politburó se reunió para analizar la situación y, a continuación, organizó una comisión de gobierno para hacer frente a las consecuencias. La comisión debía controlar la situación y asegurarse de que se tomasen medidas serias, particularmente en cuanto a la salud de las personas en la zona del desastre. Más aún, la Academia de Ciencias designó un grupo de destacados científicos que fue enviado de inmediato a la región de Chernobyl.

El Politburó no tuvo de manera inmediata información apropiada y completa que reflejara la situación posterior a la explosión. Sin embargo, había en su interior un consenso general de que debíamos entregar la información de manera transparente tras recibirla. Eso estaría dentro del espíritu de la política de glasnost que para entonces ya estaba bien establecida.

Por ello, las acusaciones de que el Politburó ocultó información sobre el desastre están alejadas de la verdad. Una razón por la que creo que no hubo un engaño deliberado es que, cuando la comisión gubernamental visitó el lugar de los hechos justo después del desastre y pernoctó en Polesie, cerca de Chernobyl, todos sus miembros cenaron con comida y agua regulares del lugar, y anduvieron todo el tiempo sin respiradores, al igual que el resto de las personas que trabajaban allí. Si la administración local o los científicos hubieran sabido la verdadera magnitud del desastre, no se habrían arriesgado a eso.

De hecho, nadie sabía la verdad, y por esta razón fueron en vano todos nuestros intentos por recibir información completa sobre la dimensión del desastre. Al principio pensamos que las consecuencias de la explosión se verían principalmente en Ucrania, pero Bielorrusia, al noroeste, fue afectada de manera mucho peor, y luego Polonia y Suecia sufrieron los efectos.

Por supuesto, el mundo supo primero del desastre a través de científicos suecos, creando la impresión de que estábamos escondiendo algo. Sin embargo, la verdad es que no teníamos nada que esconder; sencillamente, carecimos de información durante un día y medio.

Sólo unos pocos días después, supimos que lo que había ocurrido no era un simple accidente, sino una genuina catástrofe nuclear: una explosión en el cuarto reactor de Chernobyl.

Aunque el primer informe apareció en Pravda el 28 de abril, la situación distaba mucho de ser clara. Por ejemplo, cuando el reactor explotó, primero se intentó apagar el incendio con agua, lo que no hizo más que empeorar la situación, ya que esto comenzó a dispersar partículas nucleares por la atmósfera.

Mientras tanto, aun así podíamos adoptar medidas para ayudar a la gente de la zona del desastre, que fue evacuada, y más de 200 organizaciones médicas tomaron parte en las pruebas realizadas a la población para detectar signos de intoxicación por la radiación.

Había un serio peligro de que el contenido del reactor nuclear escurriera por el suelo y alcanzara el río Dniéper, poniendo en peligro a la población de Kiev y otras ciudades a lo largo de las riberas. En consecuencia, comenzamos el trabajo de protección de las zonas colindantes con el río, empezando con la desactivación total de la planta.

Los recursos de un inmenso país se movilizaron para controlar la devastación, incluido el trabajo de preparación del sarcófago que aislaría el cuarto reactor. Más que ningún otro factor, el desastre de Chernobyl abrió la posibilidad de una mucho mayor libertad de expresión, al punto que el sistema no pudo continuar tal como lo conocíamos. Dejé absolutamente claro lo importante que era proseguir con la política de glasnost, y debo decir que empecé a ver el tiempo en términos de un antes y un después de Chernobyl.

El precio de la catástrofe fue abrumador, no sólo en términos humanos, sino también económicos. Incluso hoy sus consecuencias afectan las economías de Rusia, Ucrania y Bielorrusia.

Chernobyl me abrió los ojos como ninguna otra cosa lo había hecho: mostró las horribles consecuencias de la energía nuclear, incluso si se utiliza para fines no militares. Ahora uno puede imaginarse mucho más claramente lo que habría pasado si hubiera explotado una bomba nuclear. Lamentablemente, el problema de las armas nucleares sigue siendo muy serio en la actualidad.

El vigésimo aniversario de la catástrofe de Chernobyl nos recuerda que no debemos olvidar la terrible lección que el mundo recibió en 1986. Debemos hacer todo lo que esté en nuestro poder para mantener seguras y sin riesgos las instalaciones nucleares. También deberíamos comenzar a trabajar seriamente para producir fuentes alternativas de energía.

El hecho de que los líderes mundiales estén hablando cada vez más sobre este imperativo sugiere que la lección de Chernobyl finalmente se está comprendiendo.


Mijail Gorbachov. Ex presidente de la Unión Soviética.


VER: en La Noche Temática (RTVE 9 abril 2011) el documental "La batalla de Chernóbil"  con entrevista a Mijail Gorbachov.

Qui demana confiança?

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Per Anna OLIVA | cehBcn | 21.11.2009


Des dels mitjans oficials de comunicació ens llancen missatges de polítics i autoritats diverses de camps molt variats que ens demanen confiança en les seves gestions i postulats. Si anem a pams i tenim en compte la manipulació del llenguatge, podríem arribar a caure en compte que el que ens demanen no és confiança (perquè no tindríem, segurament, en que basar-la) sinó credulitat, fe cega.

Evidentment, lluny de que això sigui quelcom que cau del cel o que no sapiguem d’on ve, demanar credulitat a la població respon a intencions (que són només humanes i que tots tenim). Qualsevol que està interessat en sostenir un status (classe) o poder pel damunt dels altres ens llança una demanda de confiança disfressada de preocupació pel nostre benestar com a membres de la comunitat o integrants de la ciutadania. I el millor de tot és que des dels poders s’ha aconseguit instaurar la creença generalitzada de que la població, o la xusma com diu en Sarkozy, necessita ser dirigida per la seva incapacitat de dirigir-se en llibertat amb bon criteri. Com s’ha aconseguit això? Perquè tanta por a la lliure decisió dels ciutadans? Evidentment això no és gratuït i tampoc no ha caigut del cel sinó que, una vegada més, torna a respondre a una intenció. I gràcies a la intenció de retallar la informació o de manipular-la a conveniència de determinats interessos, haurem de donar la raó a qui digui que, el poble vulgar, no està en condicions de discernir. Com podria estar-ho, si li manca la informació bàsica?

En aquests moments, la societat es troba força dividida entre aquells que reben la informació a través dels canals oficials (Tv, diaris, revistes, butlletins oficials, etcètera) i aquells que han trobat en Internet l’eina que, diuen, els permet accedir a moltissima més informació i intentar discernir a partir d’haver-la reunit tota. Curiosament cadascun d’aquests bàndols creu de l’altre que està desinformat.

Veiem-ne alguns aspectes: vivim en un sistema que prima el guany econòmic per damunt del benestar de les persones. Aquest ja és un primer punt que fa que passin desastres tals com que als Estats Units, malalts que arriben a un hospital no siguin atesos perquè no poden pagar o que famílies senceres que no poden fer front a una hipoteca acabin vivint al seu cotxe, com ha passat a casa nostra.

A partir d’aquí es posa en marxa el “tant tens, tan vals” que ha acabat en l’acumulació de bens per part d’un privilegiats en detriment de la qualitat de vida dels seus conciutadans. Així no es estrany trobar que la mateixa persona que es troba al front de la direcció d’un país, és a dir el seu president, és també el propietari dels grans mitjans de comunicació del mateix o que un cop deixat el seu càrrec, dóni càtedra en alguna universitat traspassant aquest valors que l’ha dut al cim de la inhumanitat, ni més ni menys que a les futures generacions que prendran el poder en pocs anys, perpetuant així aquest fascinant sistema d’autodestrucció.

Aquests mateixos individus i grups de poder són els que demanaran confiança en la seva gestió, perquè com a humans que són, saben molt bé que els pobles, formats per altres humans i per tant també portadors d’altres intencions, no són estúpids i saben reconèixer perfectament el que ells estan fent, malgrat l’esforç per manipular-los, adormir-los, distreure’ls i ocupar-los en temes secundaris en el millor dels casos o en la seva supervivència en altres. Si hom no té res per a donar de menjar als seus, difícilment podrà ocupar-se d’altres temes d’importància social.

No oblidem que el cinema i la literatura, el teatre, els esports de masses, les religions, l’educació i els mitjans de comunicació són instruments que, els governs primer i les grans corporacions després, han utilitzat per a influenciar les poblacions. I no oblidem tampoc que és a través de tots ells que ens llancen missatges que fomenten l’individualisme i la desconfiança en vers els nostres conciutadans.
Fixem-nos com el classisme encara imperant ens ofereix a través dels mitjans un món de terror en el que ens trobem envoltats d’assassins i malfactors, però no en les classes dirigents, què curiós! Em conviden a malfiar-me del meu veí, no fos cas que fos un psicòpata o un violador però haig de creure que tothom que ocupa un càrrec en l’”establishment” és un ser de conducta impol·luta. És que potser no es veuen afectats pel mateix que la resta de la gent? O, potser és que tenen informació que els altres no tenim?

És amb aquests instruments que se’ns retalla la informació o només se’ns n’ensenya una part o només des d’un punt de vista amb una finalitat concreta: que el rèdit a treure’n no sigui per a nosaltres, sinó per a ells. Per tant, i des d’aquest punt de vista, no hi ha res millor que desqualificar internet o qualsevol altra eina que pugui servir per a mirar des d’un altre angle o recaptar altres informacions que ens puguin servir per a posar en marxa el nostre discerniment. A més no hi ha res millor que, a través d’aconseguir que les universitats deixessin de ser centres per a la investigació i la recerca per a convertir-se en el transmissor més important del pensament únic, tenir tot un exercit de no crítics disposats a muntar-se sobre el dogma d’allò que han après per a no deixar passar cap altre argument.
Si es cau en aquest parany és fàcil deixar en mans d’aquells que “saben” el terreny del que ens és comú a tots.

Es dona per benentès que hi ha un sistema que funciona (?), que hi ha uns experts en matèries, que els mitjans oficials de comunicació diuen la veritat (?) i que el criteri personal no existeix perquè nosaltres, el populatxo, no sabem discernir. Si ens ho creiem, hem caigut en l’actitud passiva de la nostra existència deixant la part activa, i per tant convertint-nos en crèduls, a aquells que són superiors a nosaltres (?).

Aquest és l’estat en que ens han deixat.

Alguns, com en Martin Luther King, tenim un somni. Somniem que un dia tots i cadascun de nosaltres ens convertirem en ciutadans de ple dret a qui, aquells que triem per a que coordinin i s’ocupin per un període de temps de la nostra organització, ho faran des de la transparència real que requereix la tasca de servir al poble, perquè ja fa massa temps que va caure en l’oblit que aquestes gestions i aquest poder l’atorga el poble i és a ell a qui els poders es deuen. Si aquest fos el paisatge, no creieu que ningú no necessitaria demanar confiança?

Només és un somni i és molt curt, però si no fos perquè cada nit ens visita renovant les nostres ànimes, no hi hauria forma humana de viure en aquest món alterat per la violència.

Guerra en Georgia, a 3510 km de Barcelona

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Por Raül Woo | cehBcn | publicado en enFoc |

El disparate trágico de la guerra de Georgia, confirma lo que los humanistas venimos denunciando este último año: una escalada en la presión militar sobre Rusia, por parte de gobiernos pro estadounidenses en la Europa del Este y el Cáucaso, que no presagia nada bueno.


Osetia fue unos de los primeros territorios que apoyaron a los blocheviques y lucharon por la integración en la URSS. En 1922 Stalin dividió y regaló la mitad del país, es decir Osetia del Sur, a su patria chica, Geogia. Siguiendo el ejemplo, su sucesor el ucraniano Kruschef, regaló a su vez Crimea a Ucrania (esos detalles de los autócratas...) A pesar de este juego de fronteras en el límite de la Federación Rusa, donde Osetia del Norte está integrada, una gran parte de la población del territorio del sur es rusa.
Osetia del Sur declaró su autonomía en 1989 después de la disolución de la Unión Soviética, dando lugar a un conflicto estancado con presencia de cuerpos de paz rusos, razón esta que motivó el rechazo europeo a la participación de Georgia en la OTAN en contra de las presiones de Washington.
En marzo pasado Osetia del Sur solicitó al mundo el reconocimiento de su independencia, después de que occidente apoyara la separación de Kosovo de Serbia.
Aliada de EEUU y armada también por Israel, Georgia incrementó treinta veces su gasto militar en los últimos años (un record mundial en rearme) y era el segundo país en número de efectivos en las fuerzas de ocupación de Irak. Efectivos que (oh, coincidencia) en las últimas semanas había estado repatriando para realizar maniobras conjuntas con un contingente militar estadounidense.
El presidente georgiano Mikhail Saakachvili, bajo las directivas, o al menos la complacencia obvia de EEUU, lanzó un ataque militar sorpresivo a Tbilisi, capital de la provincia separatista, en una supuesta "acción de pacificación y toma de control" al amparo mediático de los Juegos Olímpicos, en el que varias localidades quedaron arrasadas.
Rusia, justificándose en la agresión a sus tropas de paz y ciudadanos rusos de Osetia, respondió con un contra-ataque brutal por tierra, mar y aire, y la entrada de tanques hasta 40 kilómetros de la capital, Triflis. Resultando, en menos de una semana de combates, más de dos mil muertos y entre cuarenta mil y cien mil civiles desplazados, según la Cruz Roja y la ONU.
En el frente mediático, Bush (el Gran Invasor), Saakachvili (otro que tal) y los medios de comunicación estadounidenses portavoces del Pentágono y la Administración (de hecho casi todos), presentaron a Rusia como invasora de la "pequeña Georgia".
Entre el trajín del viaje de Sarkozy a Moscú, el alto el fuego, las acusaciones mutuas de atrocidades y el acuerdo de paz, Polonia firmó con EEUU el tratado de instalación en su territorio del escudo misilístico o "Escudo Estelar". Estas instalaciones supuestamente defensivas ante supuestos misiles iraníes resultan ofensivas hacia Rusia, que acaba de advertir a Varsovia que las considera hostiles.

Es lo que los humanistas veníamos denunciando desde hace más de un año: una escalada militar de EEUU en Europa del este y el Cáucaso, con la complicidad de presidentes antidemocráticos como el de Chequia, infames como el de Polonia, o directamente criminales como el de Georgia.
Hemos dicho y seguimos diciendo:
Primero: ¡No al escudo estelar de EEUU! ¡No a la OTAN! y ¡fuera bases estadounidenses de Europa!
Segundo: Desmantelamiento de los arsenales nucleares europeos.
Tercero: No a la reedición de la Guerra Fría. Acuerdos de paz, seguridad y cooperación tecnológica y energética entre la UE y Rusia. Prioridad a Rusia para la integración europea.

No se puede decir que los rusos sean los buenos en Georgia, pero aceptemos que también fueron ellos, con Gorbachov a la cabeza, quienes forzaron los acuerdos de no proliferación nuclear de hace veinte años. Ahora, mientras el gran público cree que la amenaza de una guerra atómica es cosa pasada, los cerebros (es un decir) de los chicos del Pentágono se preparan para un "ataque nuclear preventivo"... ¿A quiénes les caerá el pepinazo que despeje toda duda que imperio, como madre, sólo hay uno?

Pero, qué digo... ¡Nadal se vuelve de Pekín con medalla de oro! Somos campeones... ¡Oé, oé, oeee!