Investigación, análisis y opinión del humanismo contemporáneo


Mostrando entradas con la etiqueta Libia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Libia. Mostrar todas las entradas

Mahdi Darius Nazemroaya: Con "amigos" como estos… La "industria" de derrocar gobiernos con grupos de contacto

0 comentario/s
Este "mecanismo" ya fue ensayado por Estados Unidos en Somalia. Cualquiera que estudie la táctica que aplicaron EE.UU. y la OTAN para acabar con Jamahiriya en Libia se dará cuenta de que Washington trata de aplicar el mismo mecanismo para cambiar el régimen en Siria. La clave de este proceso es la formación de grupos de contacto multilaterales, lógicamente próximos a la oposición. Pero lo que quizá no sepa la mayoría de la gente es que la industria americana de los “grupos de contacto” tuvo su origen en Somalia. 
Por Mahdi Darius Nazemroaya | Russia Today | agosto 28, 2012
Mahdi Darius Nazemroaya, sociólogo e investigador del Centro de Estudios de Globalización, en Montreal y autor de 'Globalización de la OTAN' (Clarity Press). 

Nazanín Armanian: Libia: un negocio de guerra redondo

0 comentario/s
En este breve pero bien documentado artículo, la autora hispano iraní analiza los móviles económicos y geopolíticos de la guerra de rapiña de la OTAN en Libia, desplegada bajo la cobertura moral de "proteger al pueblo" de un genocidio a manos del gobierno de Gadafi, que nunca se probó. Nos recuerda asimismo, el papel asignado a los medios de comunicación occidentales como propagandistas de aquella invasión, hoy aplicados sobre Siria con la misma estrategia. 

Por Nazanín Armanian | Blogs Público.es | julio 8. 2012
Nazanin Armanian, licenciada en Ciencias Políticas y Filosofía, de origen iraní, es profesora en la Universidad de Barcelona y autora de varios libros publicados sobre cultura persa. Fue presentadora de la Marcha Mundial por la Paz y la No Violencia en Barcelona. www.nazanin.es

¿Azar o advertencia contra la sostenible independencia de Noruega?

1 comentario/s
El doble atentado ocurrido el pasado viernes 22 de Julio en el centro de Oslo y en la isla de Utoya ha sido adjudicado a un solo individuo, Anders Behring Breivik, un joven de ideología ultraderechista; de este modo el misterio y los cabos sueltos quedan zanjados con un carpetazo. Desde Kennedy a Juan Pablo II, la explicación se repite: todo es obra de un loco.  

Al margen del terrorismo de izquierdas, este parece ser el denominador común de muchos atentados en los que las tramas, los móviles y los detalles resultan muy oscuros y en gran parte quedan como irresolubles -al margen de las explicaciones arbitrarias de programas telenoticieros.

Por Xavi Belda, HumanismeEmergent.org | Pressenza IPA

Thierry Meyssan: Libia y la nueva doctrina estratégica de los EE.UU.

0 comentario/s
Por Thierry MEYSSAN | voltairenet.org 2011.04.13 |

La operación militar aliada en Libia marca un cambio estratégico importante. Washington ha renunciado a una guerra de ocupación y ha subcontratado a sus aliados las futuras operaciones en tierra. Thierry Meyssan describe un nuevo paradigma estratégico de los Estados Unidos: la globalización forzada se interrumpe, la era de los dos mundos comienza.
A menudo se dice que los generales no anticipan el cambio que viene y preparan la próxima guerra como si debiera ser similar a la anterior. Esto se aplica a los comentaristas políticos: interpretan los nuevos eventos no por lo que son, sino como si repitieran a los que les precedieron.
Cuando los movimientos populares derrocaron a Zine el-Abidine Ben Alí en Túnez y en Egipto, Hosni Mubarak, muchos pensaban asistir a una «revolución de jazmín» [1] y una «revolución de la flor de loto» [2], al igual que las revoluciones coloreadas que la CIA y la NED han llevado a cabo de forma encadenada desde la desaparición de la URSS. Algunos hechos parecen darles la razón, como la presencia de agitadores serbia en El Cairo o la difusión de la propaganda [3]. Pero la realidad era muy diferente. Estas rebeliones eran populares y Washington intentó, sin éxito, desviarlas para su provecho. En definitiva, tunecinos y egipcios no aspiraban a la American Way of Life (el estilo de vida estadounidense), sino más bien para deshacerse de gobiernos títeres manipulados por los Estados Unidos.
Cuando se produjeron disturbios en Libia, estos mismos comentaristas han tratado de recuperar la zaga de la realidad al explicar que en esta ocasión, se trataba de un levantamiento popular contra el dictador Gaddafi. A continuación, acompañaban sus editoriales de dulces mentiras, presentando al coronel como un eterno enemigo de la democracia occidental, olvidando que colaboraba activamente con los Estados Unidos desde hace ocho años [4].
Sin embargo, si miramos más de cerca, lo que está ocurriendo en Libia es el primer avivamiento del antagonismo histórico entre Cirenaica por un lado, Tripolitania y Fezzan del otro. Es sólo en segundo lugar que este conflicto ha tomado una inclinación política, la insurrección identificándose con los monárquicos, a los que pronto se les unieron todo tipo de grupos de la oposición (nasseristas, khomeinyistes comunistas, islamistas, etc ...). En ningún momento la insurrección se ha extendido en todo el país.
Cualquier voz que denuncia la fabricación y la instrumentación de este conflicto, etiquetándolo de colonial, recibe protestas. La opinión de la mayoría admite que la intervención militar extranjera permite que al pueblo libio liberarse de su tirano, y que los errores de la coalición no puede ser peor que los crímenes de este genocida. Sin embargo, la historia ya ha demostrado la falsedad de este razonamiento. Por ejemplo, muchos iraquíes opuestos a Saddam Hussein y que acogieron como salvadores a las tropas occidentales dicen que, ocho años y un millón de muertes más tarde, que la vida era mejor en el país en tiempos del déspota.
Sobre todo, esta opinión se basa en una serie de convicciones erróneas:
- Contrariamente a lo que afirma la propaganda occidental y a aquello que parece dar crédito a la proximidad cronológica y geográfica con Túnez y Egipto, el pueblo libio no se levantó contra el régimen de Gaddafi. Este todavía tiene legitimidad popular en Tripolitania y Fezzan, regiones en las que el coronel había distribuido armas a la población para resistir el avance de los insurgentes de Cirenaica y de las potencias extranjeras.
- Contrariamente a lo que afirma la propaganda occidental y a lo que parecen apoyar las declaraciones del furioso "Hermano Líder" mismo, Gadafi nunca ha bombardeado su propia población civil. Ha hecho uso de la fuerza militar contra el golpe de Estado sin tener en cuenta las consecuencias para la población civil. Esta distinción no tiene importancia para las víctimas, pero en derecho internacional separa los crímenes de guerra de los crímenes contra la humanidad.
- Por último, contrariamente a lo afirma la propaganda y el al romanticismo revolucionario de opereta de Bernard Henry Lévy, la revuelta de Cirenaica no tiene nada de espontánea. Fue preparada por la DGSE, el MI6 y la CIA. Para formar el Consejo Nacional de Transición, los franceses se basaron en la información y los contactos Massoud El-Mesmar, antiguo compañero y confidente de Gaddafi, que desertó en noviembre de 2010 y recibió asilo en París [5] . Para restaurar la monarquía, los británicos revivieron las relaciones del príncipe Muhammad al-Sanusi, pretendiente al trono del Reino Unido de Libia, en la actualidad en el exilio en Londres y han distribuido en todas partes la bandera roja-negra-verde con la media luna y la estrella [6].
Los estadounidenses han tomado el control económico y militar repatriando desde Washington libios en exilio para ocupar los ministerios claves y la sede del Consejo Nacional de Transición.
Por otra parte, este debate sobre la conveniencia de la intervención internacional es el árbol que oculta el bosque. Si damos un paso atrás, nos damos cuenta de que la estrategia de las grandes potencias occidentales ha cambiado. A pesar de que siguen usando y abusando la retórica de la prevención del genocidio y el deber de la intervención humanitaria de los hermanos mayores o incluso el apoyo fraterno a los pueblos que luchan por su libertad, siempre y cuando abran sus mercados, pero sus acciones son diferentes.

La «Doctrina Obama»

En su discurso en la National Defense University, el presidente Obama ha definido varios aspectos de su doctrina estratégica destacando aquello que la distinguía de las de sus predecesores, Bill Clinton y George W. Bush [7].
Primero dijo: «En sólo un mes, los EE.UU. han conseguido junto a sus socios internacionales, movilizar una amplia coalición para obtener un mandato internacional de protección a civiles, detener el avance de un ejército, evitar una masacre y establecer, con sus aliados y socios, una zona de exclusión aérea. Para poner en perspectiva la velocidad de nuestra reacción militar y diplomática, recordar que en la década de 1990, cuando la gente era intimidada en Bosnia, se tardó más de un año para que la comunidad internacional interviniera con medios aéreos para proteger a los civiles. Esta vez solo nos llevó sólo 31 días».
Esta rapidez contrasta con el período de Bill Clinton. Ella explica de dos maneras.
Por un lado los Estados Unidos en 2011 tienen un plan coherente -vamos a ver cuál-, mientras que en los años 90, dudaban entre disfrutar de la desaparición de la URSS para enriquecerse comercialmente o por construir un imperio sin rival.
Por otro lado, la política de la «reinicialización» (reset) de la administración Obama, apuntando a sustituir la negociación de la confrontación, ha dado en parte sus frutos con Rusia. Aunque ésta sea una de los grandes perdedores económicos de la guerra de Libia, ha aceptado el principio -incluso si los nacionalistas Vladimir Putin [8] o Vladimir Chamov [9] tienen ardores de estómago-.
Luego, en el mismo discurso del 28 de marzo de 2011, Obama continuó:
«Nuestra alianza más efectiva, la OTAN tomó el mando de la aplicación del embargo de armas y la zona de exclusión aérea. Anoche, la OTAN ha decidido asumir la responsabilidad adicional para la protección de los civiles libios. (...) Los EE.UU. jugarán (...) un papel de apoyo - especialmente en términos de inteligencia, de apoyo logístico, de la asistencia en la búsqueda y rescate, y de las interferencias en las comunicaciones del régimen. Debido a esta transición hacia una coalición más amplia, fundada sobre la OTAN, los riesgos y los costos de tales operaciones - para nuestras tropas y nuestros contribuyentes - se reducirán considerablemente».
Después de haber puesto por delante de Francia y fingir estar arrastrando los pies, Washington admitió haber "coordinado" todas las operaciones militares desde el principio. Hizo esto para anunciar inmediatamente la transferencia de esta responsabilidad a la OTAN.
En términos de comunicación interna, es evidente que el Nobel de la Paz, Barack Obama, no quiere dar la imagen de un presidente que dirige a su país a una tercera guerra en el mundo musulmán después de Afganistán e Irak. Sin embargo, esta cuestión de relaciones públicas no debe hacer olvidar lo fundamental: Washington ya no quiere ser el policía del mundo, pero tiene la intención de ejercer un leadership (el liderazgo) sobre las grandes potencias, intervenir en nombre de su interés colectivo y «mutualizar» los costos.
En este contexto, la OTAN se convertirá en la estructura de coordinación militar por excelencia, en la que Rusia o incluso más tarde China deberán participar.
Por último, Obama acabó en la National Defense University:
«Habrá ocasiones en que nuestra seguridad no será amenazada directamente, pero en las cuales nuestros intereses y nuestros valores lo serán. A veces la historia nos pone cara a cara con desafíos que amenazan nuestra humanidad y nuestra seguridad común - intervenir en el caso de los desastres naturales, por ejemplo, o prevenir un genocidio y preservar la paz; asegurar la seguridad regional y mantener el flujo del comercio. Estos tal vez no sean problemas americanos, pero también son importantes para nosotros. Estos son problemas que merecen resolverse. Y en estas circunstancias, sabemos que los Estados Unidos, en tanto que nación más poderosa del mundo, a menudo serán llamados a prestar asistencia».
Barack Obama rompe con el encendido discurso de George W. Bush que pretendía extender por el mundo entero el American Way of Life por la fuerza de las bayonetas. Aunque admite que desplegar recursos militares para causas humanitarias u operaciones de mantenimiento de la paz, solo concibe la guerra para la «seguridad regional y mantener el flujo del comercio».
Esto merece una explicación detallada.

Cambio Estratégico

Por convención o por conveniencia, los historiadores llaman cada doctrina estratégica por el nombre del presidente que la lleva a cabo. En realidad, la doctrina estratégica se desarrolla ahora en el Pentágono y no en la Casa Blanca.
El cambio fundamental no se ha producido con la entrada de Barack Obama al Despacho Oval (enero de 2009), sino con la de Robert Gates al Pentágono (diciembre de 2006). Los dos últimos años de la presidencia de Bush no salen pues de la «Doctrina Bush», sino que son el preludio de la «doctrina Obama». Y es porque él acaba de ganar que Robert Gates plantea retirarse con orgullo del trabajo acabado[10].
Para hacerme entender, yo distinguiría entre una «doctrina Rumsfeld» y una «doctrina Gates».
En a primera, el objetivo es cambiar los regímenes políticos, uno por uno en todo el mundo, hasta que todos ellos sean compatibles con el de los Estados Unidos. Esto se llama «democracia de mercado» es en realidad un sistema oligárquico en el que los pseudo-ciudadanos están protegidos de acciones arbitrarias del estado y pueden elegir a sus líderes sin poder elegir sus políticas.
Este objetivo llevó a la organización de las revoluciones de colores como la ocupación de Afganistán e Irak.
Sin embargo, dice Barack Obama en el mismo discurso:
«Gracias a los extraordinarios sacrificios de nuestras tropas y la determinación de nuestros diplomáticos, tenemos muchas esperanzas en el futuro de Irak. Pero el cambio de régimen tomó ocho años, costó miles de vidas estadounidenses e iraquíes y cerca de un billón de dólares. No podemos permitir que eso vuelva a suceder en Libia».
En resumen, este objetivo de una Pax Americana, que a la vez protegería y dominaría todos los pueblos de la tierra, es económicamente inviable. Del mismo modo, además, que el ideal de convertir la humanidad entera a la American Way of Life.
Otra visión imperial, más realista, se ha impuesto poco a poco en el Pentágono. Fue popularizada por Thomas PM Barnett en su libro The Pentagon’s New Map. War and Peace in the Twenty-First Century (El Nuevo Mapa del Pentágono. Guerra y Paz en el siglo XXI).
El mundo del futuro estaría dividido en dos. Por un lado, el centro estable, en torno a los Estados Unidos para los países desarrollados o al menos democráticos. El otro una periferia, abandonada a sí misma, experimentando el subdesarrollo y la violencia. El rol del Pentágono sería el de garantizar el acceso del mundo civilizado que necesita la riqueza natural de los suburbios que no saben usarla.
Esta visión presupone que los Estados Unidos están compitiendo cada vez más con otros países desarrollados, pero se convierte en su líder de seguridad. Parece posible con Rusia, desde que el presidente Dmitry Medvedev, abrió el camino para la cooperación con la OTAN durante el desfile para conmemorar el final de la Segunda Guerra Mundial, a continuación, en la cumbre de Lisboa. Esto puede ser más complicado con China, cuya nueva dirección parece más nacionalista que la anterior.
La división del mundo en dos zonas, estable y caótica, donde la segunda es la reserva de las riquezas naturales de la primera, obviamente, plantea la cuestión de límites. En la obra de Barnett (2004), los Balcanes, Asia Central, la mayor parte de África, los Andes y América Central son lanzadas a las tinieblas. Tres estados miembros del G-20 -de los cuales uno es también miembro de la OTAN-, están condenados al caos: Turquía, Arabia Saudita e Indonesia. Este mapa no es estático y las repescas siguen siendo posibles. Así, Arabia Saudita está ganando sus galones aplastando en la sangre la revuelta de Bahrein.
Puesto que ya no es una cuestión de ocupar los países, sino sólo de mantener las áreas de explotación y llevar a cabo redadas en caso necesario, el Pentágono debe extenderse a toda la periferia el proceso de fragmentación de «remodelación» que se inició en el «gran Medio Oriente» (Greater Middle-East). El fin de la guerra ya no es la explotación directa de un territorio, sino la desintegración de toda posibilidad de resistencia. El Pentágono se está centrando en el control de las rutas marítimas y las operaciones aéreas para subcontratar en mayor medida las operaciones de tierra a sus aliados. Este fenómeno es el que acaba de comenzar en África con la partición de Sudán y las guerras en Libia y Costa de Marfil.
Si, en términos de discurso democrático, el derrocamiento del régimen de Muammar Gaddafi, sería una meta gratificante, no es ni necesario ni deseable desde el punto de vista del Pentágono. En la «doctrina Gates», más vale mantener un Gaddafi histérico y humillado en una reducido tripolitano que una Gran Libia capaz de resistir un día de nuevo al imperialismo.
Por supuesto, esta nueva visión estratégica no será sin dolor. Habrá flujos de migrantes, que son cada vez más, huyendo del infierno de la periferia para entrar en el paraíso del centro. Y habrá esos incorregibles humanistas para pensar que el paraíso de unos no debe construirse sobre el infierno de otros.
Es este proyecto el que está en juego en Libia, y es en relación a él que cada uno tiene que determinarse.
Notas:
[1] «Washington ante la cólera del pueblo tunecino», por Thierry Meyssan, Red Voltaire, 23 de enero de 2011.
[2] «Egipto al borde del baño de sangre», por Thierry Meyssan, Red Voltaire, 31 de enero de 2011.
[3] «El manual de EE.UU. para una revolución de color en Egipto» (en inglés), Red Voltaire, 1 de marzo de 2011.
[4] «Festival de hipócritas. Álbum de fotos de Gadafi» (imitación), Red Voltaire, 25 de marzo de 2011.
[5] «Francia estaba preparando el derrocamiento de Kadhafi desde noviembre» por Franco Bechis, Red Voltaire, 24 de marzo de 2011.
[6] «Quand flottent sur les places libyennes les drapeaux du roi Idris» (en castellano: "Cuando flotaba en las banderas de valores Libia del Rey Idris" por Manlio Dinucci, Red Voltaire, 1 de marzo de 2011, artículo no traducido en castellano.
[7] «Mensaje a la Nación a Libia» por Barack Obama, Red Voltaire, 28 de marzo de 2011.
[8] «Remarks by Vladimir Putin on the situation in Libya» (en castellano: "Observaciones sobre la situación en Libia"), de Vladimir V. Putin, Red Voltaire, 21 de marzo de 2011.
[9] «El embajador ruso en Trípoli acusa a Medvedev de traición en cuestión libia», Red Voltaire, 26 de marzo de 2011.
[10], «Robert Gates, a punto de irse», Red Voltaire, 7 de abril de 2011.

Orlando Sabini: Libia, última hora

1 comentario/s
Por Orlando SABINI | para Kaos en la Red | 2011.03.28 | 2211 |
Libia está viviendo bajo el Terror. Una lluvia de bombas están cayendo sobre Trípoli. La "misión humanitaria" está en las acciones previas a las que vendrán a partir del martes.

La población libia se encuentra bajo shock. Los habitantes de las ciudades que se mantienen ajenas al conflicto, hoy domingo 27 a las 20 horas de Libia, están en una tensión indescriptibles. Mientras Trípoli esta bajo el asedio de los bombarderos de los “cruzados” que están llenando de terror la población, los pueblos y ciudades al margen de la confrontación viven la impotencia, el stress de ver avecinarse un conflicto del que no se sienten partícipes. La indignación por la intervención extranjera y un presagio de que martes o miércoles serán días de un recrudecimiento de las acciones militares tiene al pueblo libio aterrorizado.

Fuera de las tribus y emiratos en conflicto, al resto de Libia no le interesa Ghaddafi o no Ghaddafi. Quieren paz, no entienden el conflicto, no lo quieren. Ellos sólo sabían que estaban llegando reformas, que les habían dado préstamos por 3.000 dólares y que las cosas iban a mejorar aún más. Es inútil hablarles del Ghaddafi megalómano o payaso; de lo bueno que puede ser que se quede o un cambio de liderazgo. Quienes están al margen del conflicto quieren seguir viviendo en el respeto hacia la autoridad, en paz con su familia, su tribu, su emirato. Los problemas y conflictos los han resuelto siempre con la mediación de la autoridad tribal y el consejo moral del imán.

¡Hoy había pánico en Libia! Ya no estaba presente la esperanza de un final del conflicto. Ya no les hace sentir bien la intervención extranjera. Ya temen a la intervención americana.

Quien quiera saber lo que es la guerra debería encerrarse en una habitación por la noche con su familia y sentir las sirenas que anteceden el volar de los aviones. Luego el estruendo. Esa sensación rara de agradecimiento mezclado con el terror. Minutos después se repite, luego otra vez y aún otra, y otra y otra... Una ruleta rusa compartida con los seres queridos. Eso es la guerra... tal vez la muerte es lo mejor que uno puede esperar.

Yo nací cuando terminó, pero vivió en mi casa por más de medio siglo. El recuerdo de familiares muertos, desaparecidos... el hambre, las enfermedades en los niños, los conflictos por estar de un lado o de otro. La emigración para recomenzar en tierra extraña, sin conocer la lengua, sin referentes y amigos. Un trabajo por lo que quieran pagarte y una angustia interminable que sólo apaña con esa ansiada paz.

Eso es la guerra, eso y mucho más. Porque son cicatrices que acompañan a lo largo de la vida.

¿Qué hizo el pueblo libio para merecer esto? ¿Qué derecho tienen un par de disidentes a pedir una intervención? ¿Qué derecho tienen los apátridas, profesionales del terror para involucrar a un pueblo en un conflicto? ¿Qué derecho tiene Ghaddafi a sacrificar miles y miles por su megalomanía, dinero y poder? ¿Qué derecho tienen los “hombrecitos” al frente de otros gobiernos para intervenir en los conflictos de países que no están bajo su jurisdicción política?

Tomar parte por un bando, armarlo, ayudarlo con una tecnología superior y una capacidad bélica mayor, ¿balancea el conflicto, lo hace más justo? ¿Es una misión “humanitaria”?

¿Cuál es el derecho de las Naciones Unidas? ¿Es la Paz? ¿Por qué se busca la paz con la guerra y no con la mediación? ¿Cuál es el papel del Consejo de Seguridad? ¿La inseguridad de un pueblo a través de acciones bélicas?

Todos sabemos la sarta de mentiras con que bombardean los medios de “uso imperial” y los representantes del Imperio. Todos sabemos cuántas cosas hay detrás de estas acciones, cuántos intereses se mueven. El pragmatismo capitalista es infame, inhumano, sólo persigue un fin, sólo tiene un dios: el DINERO y este dios lo bendecirá con el poder y el poder lo llevará a la conquista y a aniquilar sus enemigos en una “santa” cruzada.

Me duele la globalización occidental del mundo árabe. Porque era un gran bastión contra el Capitalismo y el “consumismo ingenuo”. Estos acontecimientos, a quienes los consideran una revolución, puedo afirmar que es una enorme batalla perdida.

Tras la caída de Libia se aceleran los procesos occidentalizadores de Siria, Yemen, Jordania y seguirán afirmándose en el norte de Africa más allá de Egipto y Túnez. Este cambio no divide a países pro-imperialistas de anti-imperialistas, la “revolución” tiene como consigna lograr la globalización-capitalista-occidental que facilitará la “conquista” de Irán que, después de estos hechos quedará aislado.

No importa saber si fue obra de la CIA, el sionismo o un aprovechamiento de las circunstancias. Lo que es necesario saber que el Imperio avanza y en dos o tres décadas habrá logrado su objetivo de NUEVO ORDEN MUNDIAL.

La lucha es esta: un Sistema de filosofía Capitalista o uno de filosofía Humanista. Este último es el nuevo paradigma.

La lucha es importante. Las convicciones y los concepto son importantes. No es necesaria una guerra, es necesaria una posición firme contra todo representante del capitalismo, el imperialismo, el consumismo, las corporaciones, las multinacionales….

La victoria es segura porque el Imperio, como siempre ha pasado, comenzará a debilitarse por dentro y si en ese momento los pueblos están preparados, será el renacer del Hombre Nuevo, del nuevo Sistema Humanitario y Social.

Libia nos está enseñando. El sufrimiento de Libia es el sufrimiento de hermanos. El abuso en Libia es el abuso a nuestros hermanos y a nosotros mismos. La vejación de Libia es a nosotros todos. La libertad rapiñada a Libia es nuestra propia libertad robada por la fuerza.

No dejemos pasar esta oportunidad para aprender, incorporar y practicar una incansable lucha contra este Sistema sostenido por “hombrecitos” esclavizantes, inhumanos con sed de poder pero con un destino que les demostrará lo iguales que somos.

Posicionamiento del Centre de Recerca: No a la Guerra! No al ataque a Libia!

0 comentario/s
Por Centre de Recerca HumanismeEmergent.org Barcelona | Miembro del Centro Mundial de Estudios Humanistas


Desde diciembre del año pasado se han sucedido las revueltas en los países árabes. Países con realidades tan dispares como Túnez, Egipto, Yemen, Libia, Argelia o Siria son presentados a través de los medios de comunicación como partes de un mismo fenómeno. De modo que se establece una cronología de acontecimientos que van desde la legítima protesta social no violenta a la asonada militar y ataque bélico extranjero.

Esta manipulación mediática se pone de manifiesto cuando en las agencias internacionales de prensa, de la noche a la mañana, ya no hay lugar para Túnez, posteriormente desaparece Argelia, Egipto, Bahréin… hasta centrar toda su atención en Libia.

Libia cuenta con el 3,5% de las reservas mundiales de petróleo. Esto ha dotado el país de grandes recursos que en parte ha invertido en estabilidad, a través de políticas de estado de protección social hacia sus ciudadanos que le han reportado el Indice de Desarrollo Humano más alto de África en el año 2010.

Con la flota americana en la región y la resolución parcial de la ONU, bajo la excusa de crear una zona de exclusión aérea, comienzan los bombardeos sobre las infraestructuras de la nación libia.

POSICIONAMIENTO:
El Centre de Recerca expresa su total rechazo por esta incursión militar en Libia absolutamente injustificada, amparada en mentiras y cuyos fines son el expolio de los recursos energéticos.

Ha sido comprobado por imágenes satelitales que los bombardeos con aviación sobre la población civil atribuidos al gobierno de Gaddafi no existieron. Por tanto quienes han inventado esta noticia deberían ser juzgados por calumnias.

Se afirma que existe un movimiento de oposición al régimen, pero en ninguna parte aparecen imágines de civiles manifestándose sino grupos armados en el desierto. Quienes afirman que esto son manifestaciones de oposición civil no están informando, sino haciendo propaganda de guerra.

Mucho nos tememos que, tras Libia, la amenaza de la conquista político-petrolífera se cierna sobre Siria, Sudan o Irán, con el consiguiente peligro de desatar una guerra de implicación mundial, dadas las alianzas con países que detentan munición nuclear.

EXPRESAMOS:
Nuestro repudio por el afán de conquista energética por parte de los EE.UU. con la complicidad de los países de la coalición parcial de la ONU.

Nuestro rechazo por la política actual de Europa y Estados Unidos que, insensible a los sucesos catastróficos que vivimos, invierte en destrucción y muerte, en vez de promover planes de cooperación internacional y ayuda.

EXIGIMOS:
El cese inmediato del ataque y la intervención de la coalición de la ONU en Libia, así como la retirada de las fuerzas extranjeras de la región.

La toma de responsabilidad de aquellos medios de comunicación que difunden de modo conciente la propaganda bélica y la xenofobia contra la cultura islámica.

La creación de una comisión internacional de intermediación que, a requerimiento de un movimiento civil, pueda ejercer el papel de mediación de conflictos por vía pacífica y Noviolenta.

EXHORTAMOS:
A la opinión pública, instituciones y organismos sociales a posicionarse y manifestarse en contra de este ataque a Libia, igual que se hiciera en el pasado respecto a la guerra de Irak.

----------

Coalición de mentiras y de misiles contra Libia

1 comentario/s
Por Javier BELDA | humanismeemergent.org | 2011.03.25 Pressenza International Press Agency |

La mayor de las amenazas que hoy sufre la humanidad, por encima de la amenaza nuclear y de las catástrofes naturales, lo más devastador y lo más alarmante son nuestros propios gobiernos. La invasión a Libia es una muestra clara de la magnitud criminal de sus políticas. Lejos de comprender la situación crítica mundial, nuclear, geológica, o de asfixia generacional…

Lejos de captar que nuestras posibilidades de futuro sólo pasan por la paz y la cooperación, con nula visión de proceso ni a medio palazo, su única preocupación es la apropiación de recursos tan innecesarios y desfasados como sus políticas económicas.

Libia es hoy el ejemplo y el epicentro de una guerra de cuarta generación. Insensibles al sufrimiento de la humanidad la actitud de occidente ha sido y sigue siendo la promoción de la violencia a gran escala. Una violencia informativa basada en el ocultamiento, la manipulación y la falsedad; una violencia política, cerrando las vías del dialogo y una violencia bélica cuyo fin es la apropiación de los recursos, aprovechando cualquier circunstancia.

La sociedad Libia, paradigma de nivel de vida

La afirmación de que en Libia hay una dictadura es simple manipulación informativa. Tal como nos revela Walter Crespo en un exhaustivo artículo del 18 de marzo en Webislam. http://www.webislam.com/?idt=18919

El estado revolucionario, a partir de 1971, consolidó la nación y la nacionalidad libia incorporando una milenaria estructura social, a la sociedad Libia. Compuesto por 140 jefes tribales se creó el Comité Popular de Liderazgo Social, que en la práctica funciona como el parlamento de las tribus originales.

En Libia no existen partidos políticos, pero las 22 principales y más numerosas tribus libias están representadas en el gobierno nacional. El poder legislativo lo ejerce el Congreso del Pueblo, con casi dos mil representantes, elegidos directamente por cada distrito territorial y por cada una de las ramas sociales que componen la nación. Hay separación de funciones entre lo espiritual sunita y lo político. Hay completa independencia del poder judicial.

Según el Informe sobre Desarrollo Humano 2010 Libia ocupa la posición 53 considerada de nivel alto según el IDH. El índice de desarrollo humano es una medida comparativa de la esperanza de vida, la alfabetización, la educación y el nivel de vida correspondiente a países de todo el mundo. Se utiliza para distinguir el desarrollo de un país y el impacto de las políticas económicas sobre la calidad de vida.

La educación es gratuita y obligatoria hasta nivel superior. El analfabetismo se redujo al 1,01% en 40 años de proceso revolucionario.

La atención de salud es universal y gratuita. No existen centros privados de atención de salud, sino que hospitales, maternidades, clínicas, consultorios, centros de atención primaria y farmacias, son del Estado. Las medicinas se distribuyen con receta en cada barrio y centro poblacional.

Las intervenciones médicas que no pueden realizarse en el país son asumidas por el Estado, que paga la consulta internacional, la hospitalización, las pruebas, el viaje y alojamiento del paciente y de un acompañante.


El bienestar general en el país, no solamente cuenta con el reconocimiento del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, sino por toda la sociedad Libia.

Ciudades como Trípoli y Bengasi, han experimentado un crecimiento poblacional asombroso. La una con 1.025.244 habitantes y la segunda con 629.824. Existe el Programa de vivienda popular. Todo varón, ciudadano libio a punto de casarse, recibe del Estado un bono para la vivienda, costeada hasta el 58% directamente por el Estado. La mujer recibe el 60% de su dote matrimonial. Esto ha permitido el establecimiento de nuevos barrios en cada una de las principales ciudades, que se ofertan con todos los servicios incluidos.

Libia tiene un PIB estimado de unos 76.557 mil millones de dólares, con incremento anual de 6,7%. Actualmente sus exportaciones anuales de unos 63.050 millones de dólares comparadas con sus importaciones de 11.500 millones le otorgan una balanza comercial ampliamente favorable y le posibilitan acumular reservas por unos 200.000 millones de dólares, que respaldan una insignificante deuda externa de 5.521 millones de dólares. Ello le reporta el mayor PIB per cápita (14.534$) y el mejor Índice de Desarrollo Humano en África.


Los primeros misiles siempre son informativos

Se anuncia en todo el mundo supuestos bombardeos contra manifestantes causando 10.000 bajas civiles. El ejército ruso demuestra con imágenes satelitales que tales ataques no ocurrieron. Algunos medios envían equipos al área, donde no encuentran rastro de bombardeos.

En las manifestaciones del supuesto bando rebelde emitidas por televisión no hay mujeres, niños o mayores. En ocasiones los medios occidentales juegan a la confusión mostrando movilizaciones de apoyo al gobierno Libio tratando de hacer ver que son de signo contrario. Tampoco hay rastro de oposición en las redes sociales de internet como en los casos de Túnez y Egipto.

El supuesto movimiento rebelde reconocido como legítimo por la comunidad internacional, tiene un comportamiento de mercenarios asaltando cuarteles, apropiándose de las armas y sembrando el caos.

Finalmente la cruda guerra

La resolución de la ONU y su ofensiva bélica contra Libia ha tomado por sorpresa a una sociedad civil internacional con la atención puesta en revoluciones en otros países árabes y, al tiempo eclipsada por la catástrofe del tsunami en Japón. Todo ello ha sido aprovechado por nuestros dirigentes para crear confusión y meternos en una guerra tan ilegítima como lo fue la guerra de Irak, con el mismo y único fin: la apropiación del petróleo.

Resulta insostenible la descabellada propaganda occidental sobre la protección de civiles de Bengasi para implementar la zona de exclusión aérea en toda Libia mediante las operaciones bélicas de la coalición del la ONU.

En la operación “Odisea del Amanecer” las fuerzas de la coalición están lanzando centenares de misiles Tomahawk, ahora sí contra civiles y contra un ejército legítimo. Cada uno de estos misiles cuesta 1 millón de euros. Esta guerra tiene por el momento un coste estimado de 152 millones de euros semanales. Es fácil imaginar que con ello esperan obtener un botín que compense los gastos.

Esta actitud deshumanizadora por parte de los países de la coalición, destruyendo la prosperidad y apropiándose de recursos ajenos solo puede traer consecuencias nefastas para todos.

Con tanta razón como en la guerra de Irak la sociedad civil mundial debería movilizarse y hacer un llamamiento a organismos, a medios de comunicación, a instituciones, a partidos políticos para denunciar esta guerra, así como sacar del poder a sus promotores; con el fin de evitar que sigan cometiendo sus crímenes contra la humanidad.

Alfredo Jalife-Rahme: La batalla por el petróleo de Libia y la esquizofrenia "occidental"

0 comentario/s
Por Alfredo JALIFE-RAHME | Bajo la Lupa LA JORNADA México 2011.03.20 | Foto: US NAVY. Lanzamiento de misiles desde el destructor USS Barry |

Resulta inconsistentemente insostenible la descabellada propaganda occidental sobre la protección de civiles de Bengasi para implementar la zona de exclusión aérea en toda Libia mediante las operaciones bélicas de Francia, EU y Gran Bretaña –en ese orden secuencial y para citar sólo a tres miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU.

Desde el inicio de la extática revolución del jazmín que impregnó los cuatro rincones del mundo árabe, han sido defenestrados dos sátrapas aliados de Estados Unidos (EU), Gran Bretaña (GB) y Francia en el norte de África (Bin Ali Baba y Hosni Mubarak; este último también adepto de Israel) y se han escenificado en el lapso de una semana dos intervenciones (eufemismos que encubren guerras donde el común denominador se subsume por el control de los hidrocarburos): Bahrein y Libia.

Resulta inconsistentemente insostenible la descabellada propaganda occidental sobre la protección de civiles de Bengasi para implementar la zona de exclusión aérea en toda Libia mediante las operaciones bélicas de Francia, EU y Gran Bretaña –en ese orden secuencial y para citar sólo a tres miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU.

Occidente emerge fracturado con la abstención relevante de Alemania respecto a la Resolución 1973 del Consejo de Seguridad, además de la inhibición conspicua del BRIC (Brasil, Rusia, India y China), ya no se diga la reticencia de Turquía.

¿Por qué Occidente (sin Alemania) no protege entonces a los civiles contestatarios de Bahrein y Yemen, cuyos regímenes son aliados de EU, GB y Francia?

¿Son diferentes los civiles de Bahrein (ver Bajo la Lupa 16/3/11) y Yemen (Bajo la Lupa 2/3/11) a los de Bengasi?

Lorientlejour.com (19/3/11), uno de los rotativos mas pro occidentales del mundo árabe, narra que las autoridades de Bahrein destruyeron la Plaza de la Perla para facilitar el tráfico vehicular. La desacralización es mayúscula: la Plaza de la Perla representa el monumento que se convirtió en el símbolo de la contestación reprimida violentamente (¡súper sic!) por las fuerzas gubernamentales.

¿Que tan violenta deberá ser la represión gubernamental para que valga un operativo bélico de Francia, GB y EU, bajo el resguardo de una resolución del Consejo de Seguridad?

En Occidente el petróleo decide su axiología.

La batalla por Libia no tiene nada que ver con la hipócrita protección de los civiles, lo cual enunciamos en la radio española Prisa en una entrevista con Ángels Barceló en Hora 25 Global (18/3/11).

Si el represor de civiles posee petróleo y es aliado de EU, GB y Francia, pues tan sencillo como esconder la cabeza como avestruz.

Al contrario, si el represor es una potencia petrolera volátil, como Libia, en sus relaciones sado-masoquistas con Occidente (no olvidar las excelentes relaciones del coronel Kadafi con el ex primer británico Tony Blair y con el mismo Sarkozy, sobre las que podemos redactar una truculenta enciclopedia), entonces, se invoca selectivamente la salvación del género humano en Bengasi.

El mismo día que se aprobaba la Resolución 1973 para detener el sitio de Bengasi por las tribus leales al coronel Kadafi, otro sátrapa, Abdalá Saleh, con más de 30 años en el poder y gran aliado de EU en contra de Al Qaeda, realizaba una carnicería (¡súper sic!) en Saná (lorientlejour.com 19/3/11).

Bahrein y Yemen, dos aliados de EU (por extensión, de GB y Francia), y cuyos déspotas tienen licencia para asesinar a sus opositores pacifistas, han decretado el estado de emergencia.

Andrew North de BBC News (18/3/11) –una televisora gubernamental de GB, vale recordar– pregunta cándidamente: ¿Por qué EU apoya el uso de la fuerza en Libia, pero no en Bahrein ni en Yemen?

North insiste obsesivamente: ¿Cuál es la diferencia entre Libia y Yemen o Bahrein? Los tres estados han usado la violencia para aplastar las protestas pro democracia.

Finalmente, se responde: en un nivel la respuesta es obvia (¡súper sic!) Bahrein y Yemen son aliados de EU, especialmente Bahrein, con su amplia base naval estadunidense. Libia no lo es ¡Que hallazgo!

Asevera que Arabia Saudita –furiosa por la defenestración de Mubarak, pero todavía gran aliada de EU– ha impuesto una línea roja sunnita en Bahrein.

Concluye North con una apreciación de Marina Ottaway, directora del programa sobre Medio Oriente del Carnegie Endowment for International Peace: Al final, los intereses vienen primero. Para EU la estabilidad en los países petroleros aliados ahora parece (sic) cortar la esperanza de sus movimientos contestatarios. ¿Podrán? ¿Hasta cuándo?

Ya que existen líneas rojas sunnitas en ciertas subregiones de Medio Oriente, ¿Habrá también, en la óptica estadunidense, equivalentes de líneas rojas chiítas?

Mas allá de la palmaria esquizofrenia que expone dos pesas y dos medidas frente al mismo fenómeno contestatario, cuando la situación en el mundo árabe es sumamente precaria y excesivamente fluida, Occidente optó por repetir sus trágicos errores tanto en los Balcanes (v.gr Srebrenica) como en Irak, con sus disfuncionales zonas de exclusión aérea y decidió tomar partido en contra de las tribus de Trípoli y en favor de las tribus de Bengasi (donde se encuentra la mayor cantidad de los hidrocarburos de Libia, según la cartografía francesa de Le Monde 19/3/11).

Cabe destacar que Libia es un país cuya rivalidad entre sus dos polos históricos de poder es explotada por Occidente: Tripolitania (capital Trípoli) y Cirenaica (capital Bengasi).

En la fase del caos inherente a la transición del incipiente orden multipolar, Occidente no cuenta con Alemania, que se ha acercado más a Rusia y a China, mientras se aleja de la impetuosidad legendaria de Nicolas Sarkozy, de la eterna perfidia británica de David Cameron y de la notable inconsistencia de Obama, quien se debate dramáticamente entre el viejo orden del poder duro militar y el poder blando del siglo XXI, cuando EU se encuentra empantanado en Irak, Afganistán, Pakistán, Yemen y hasta en la transfrontera con México (con sus letales drones).

En una redición del entendimiento cordial (Entente cordiale) franco-británico reminiscente del anacrónico colonialismo decimonónico, ¿Sarkozy y Cameron le forzaron la mano a Obama, quien lanzó la orden de disparar sus misiles durante el inicio en Brasil de su gira mercantilista a Latinoamérica?

El costo aventurero de la fractura occidental por Libia puede ser enorme.

Steve Clemons, muy consultado jefe de política exterior de New America Foundation, quien suele ser amigable con Obama, revela que la Casa Blanca vuela sin estrategia y que tenemos ahora una presidencia reactiva (sic) y no una que sea estratégica (The Foreign Policiy 18/3/11).

Los problemas del siglo XXI no se resuelven con cañoneros reflejos condicionados de las decadentes potencias coloniales. Son tiempos de prudencia y de ajuste realista, no de fugas hacia delante.

El avispero de Libia, sea cual fuere su desenlace, que no parece halagüeño para nadie, es apenas el prólogo de un voluminoso libro que está por escribirse en el mundo árabe, pero también en toda África, donde se celebrarán numerosas elecciones este año que pueden despertar los demonios legados por el colonialismo.

¿Tendrán aviones y pilotos suficientes Francia, GB y EU para imponer zonas de exclusión aérea –es decir, el modelo libio– en los 22 países árabes o en los 57 países de la Organización de la Conferencia Islámica o en los 53 países de Unión Africana?

Alea jacta est: la moneda está en el aire.

Luis Britto García: Cuando veas arder Libia

0 comentario/s
Por Luis BRITTO GARCÍA luisbrittogarcia.blogspot.com | aporrea.org | cubadebate.cu |
1
En 1984 viajo durante horas por desiertos libios que parecen paisajes lunares hasta complejos de cabrias y refinerías semejantes a estaciones espaciales. De allí salen cada día 1.600.000 barriles de petróleo que mantienen funcionando a Europa. Libia tiene reservas estimadas en 42 mil millones de barriles. Las potencias hegemónicas viven del constante derroche de la energía fósil que no poseen. En lugar de habilitar energías alternativas, la saquean a países que sí la tienen. Cuídate de la malignidad de aquél a quien favoreces, reza el proverbio libio. La primera condición que debe cumplir hoy un país para ser invadido es tener hidrocarburos o ser zona de paso de éstos.
2
En 1836 Libia es asaltada por turcos, en 1912 invadida por italianos, en 1943 conquistada por ingleses, en 1951 ocupada por tropas británicas, estadounidenses e italianas que sostienen al títere rey Idris, quien acapara los crecientes ingresos petroleros. En 1969 Muammar Kadafi, un coronel de 27 años, comanda una rebelión militar que expulsa las bases extranjeras, crea en 1970 la Compañía Nacional de Petróleo que domina la mitad de la producción, y en 1977 proclama la Gran República Popular Socialista Árabe de la Jamahiriya. Cuando el ganado cae, lucen los cuchillos, advierte el refrán libio. La segunda condición para que un país sea invadido es que asuma el control de sus recursos naturales.
3
En 1984 asisto en Trípoli al 15 aniversario de la Jamahiriya. Presencio multitudinarias asambleas populares donde se debaten y aparentemente se resuelven problemas. El Libro Verde se presenta como la Tercera Teoría Universal, y proclama la iniciativa y primacía de las organizaciones de base. Afirma que “la democracia es el poder del pueblo y no el poder de un sustituto del pueblo”. Asevera que “la representación es una impostura”. Proclama que “el partido representa sólo a una fracción del pueblo, mientras que la soberanía popular es indivisible”. Aduce que “los congresos populares son el único medio de la democracia popular”. El pueblo se divide en congresos populares de base; cada congreso elige un comité que lo dirije y el conjunto de comités forman los congresos populares. En las calles las damas usan velo, pero en los desfiles batallones femeninos lucen magníficos rostros y cabelleras; hay mujeres científicos y muchachas pilotos de aviones de combate. Libia tiene para 2010 un PIB estimado de unos 76.557 mil millones de dólares, con incremento anual de 6,7%. Actualmente sus exportaciones anuales de unos 63.050 millones de dólares comparadas con sus importaciones de 11.500 millones le otorgan una balanza comercial ampliamente favorable y le posibilitan acumular reservas por unos 200.000 millones de dólares, que respaldan una insignificante deuda externa de 5.521 millones de dólares. Ello le reporta el mayor PIB per cápita (14.534$) y el mejor Índice de Desarrollo Humano en África. La expectativa de vida es de 74 años, la mortalidad infantil de 18 por l.000 y el analfabetismo de 5,5%; el gasto en Educación es del 2,7% del PIB mientras que el de Defensa no excede de 1,1% del PIB. Sin embargo, subsiste un 30% de pobreza. Quien no ayuda a su familia, no ayuda a nadie, enseña el proverbio libio. La tercera condición para ser invadido es apoyarse en las bases populares y redistribuir la riqueza social.
4
La Jamahiriya no sólo aboga por la democracia directa. Es nacionalista, porque expulsa bases militares extranjeras y apropia recursos naturales. Es integracionista, pues apoya la Unión Africana y predica la coordinación o confederación del Mundo Árabe, una comunidad cultural de 339.128.336 habitantes distribuidos en tres continentes sobre 13.707.811 kilómetros cuadrados y que posee la mayoría de los recursos energéticos del planeta. Libia defiende estos recursos apoyando con firmeza las decisiones de la Organización de Países Exportadores de Petróleo. En sus primeros tiempos la Jamahiriya es internacionalista. En la Conferencia sobre el 15 aniversario de Al Fatah en Trípoli intervienen un gigantesco dirigente de los indígenas en Estados Unidos, quien denuncia duramente el genocidio contra su pueblo; el reverendo afroamericano Farrakah, quien amenaza a la potencia norteña con tormentas, granizo y guerra nuclear; el comandante Tomás Borge, quien rechaza humanísticamente cualquier hipótesis que lleve al holocausto atómico, delegados de Al Fatah que nos reúnen en sesión aparte para explicarnos las diferencias internas en su movimiento. Esta solidaridad atrae la condena unánime de las potencias que luchan por desintegrar el resto del planeta. Una mano sola no aplaude, reflexiona el aforismo libio. La cuarta condición para ser invadido es predicar la integración del Tercer Mundo.
5
En un oasis frecuentado por camelleros almuerzo cordero asado. El 90% de los seis millones de libios son musulmanes. Como en los restantes países islámicos, a las diferencias entre clases e ideologías se superponen las de parcialidades religiosas y a éstas las de sectas y clanes y etnias y regiones y generaciones, más las divergencias con más de medio millón de inmigrados. Demasiados capitanes hunden el barco, reza el dicho libio. La quinta condición para ser invadido es que los agresores dividan para imperar.
6
Durante el 15 aniversario de la Jamahiriya veo pasar a poca distancia a Kadafi. Es para entonces un joven con sobrio uniforme verde, que habla y discute animadamente con la multitudinaria asamblea. Pocos seres han sido más adulados por las potencias para comprarle petróleo, pocos más satanizados por los medios de ellas para despojarlo de él. Tribunales internacionales sordos, ciegos y mudos ante la impunidad del terrorista Posada Carriles condenaron a Libia por la supuesta voladura de un avión en Inglaterra. Kadafi pagó bajo protesta las indemnizaciones del caso. Sin previa declaratoria de guerra, la administración Reagan viola el espacio aéreo en el golfo de Sirte en 1981 y en 1986 bombardea Trípoli, arrasa la residencia de Kadafi, le asesina una hija y cerca de un centenar de compatriotas. Las mismas agencias noticiosas que celebraron ese genocidio deploran ahora supuestos bombardeos contra manifestantes. Telesur envía dos equipos al área, que no encuentran rastros de bombardeos. El ejército ruso demuestra con imágenes satelitales que tales ataques no ocurrieron. Sí hay nutridos intercambios de fuego entre leales y sublevados. Éstos no son, por tanto, manifestantes inermes. Las agencias de Estados Unidos, cuyo ejército es de mercenarios, mienten que los defensores del gobierno son “mercenarios”. Entre su repertorio de disparadores de pánico no dejan de invocar las “armas químicas” ya atribuidas a Irak. Quien replica al león, tiene mal aliento, advierte el proverbio libio. La sexta condición para ser invadido es ser demonizado por las agencias internacionales.
7
La tormenta informativa se traduce en falta de información ¿Qué sucede realmente en Libia? ¿Siguen funcionando las organizaciones populares, o son desplazadas por clases políticas? ¿Sustituye la representación a la participación? ¿Es creíble que aumenten al unísono el Índice de Desarrollo Humano y el descontento social? ¿Ha cedido Kadafi ante el acoso de imperios y transnacionales? ¿Es sincera la enemistad con Libia de potencias que durante cuarenta años le han comprado petróleo y vendido armas? Durante ese lapso los omnipresentes medios omiten toda explicación. Mientras mandatarios de Estados Unidos y monopolios mediáticos se deshacen en elogios a favor de los sublevados ¿qué defienden éstos? ¿qué planean? ¿qué proponen? Las únicas credenciales del FNSL consisten en haber realizado un “Congreso Nacional” en Estados Unidos en 2007, financiado por la NED. Todos los medios del mundo esperan para difundir sus planes. Si no los declaran, es porque no los tienen o son inconfesables. Si se oponen a Kadafi ¿privatizarán los hidrocarburos? Si en verdad tienen apoyo popular ¿para qué necesitan la aplastante intervención de la primera potencia militar del mundo? Si desean el bien de su país ¿por qué lo exponen a la aniquiladora invasión de imperios extranjeros? No busques el placer en la desgracia de otro, aconseja la máxima libia. La séptima condición para ser invadido es ser falsificado por la desinformación.
8
Estados Unidos bloquea con portaaviones nucleares la costa libia y confusos despachos afirman que desembarca “asesores” armados hasta los dientes, mientras pacta contubernios de salteadores con la Unión Europea y un helicóptero militar de la OTAN es capturado en flagrante violación de la soberanía del país árabe. Walter Martínez revela que la London School of Economics preparaba el relevo de la dirigencia del país agredido: cuatrocientos becados libios eran adiestrados en las excelencias del neoliberalismo salvaje. Como en una pesadilla vemos repetirse la situación iraquí. El plan es robar el petróleo libio para con él lanzar un dumping que arruine y desarticule los gobiernos de la OPEP. La única política estadounidense es el saqueo global de hidrocarburos, lo cual a la larga conduce al bloqueo energético de las restantes potencias y a la Guerra Mundial. Venezuela propone una mediación, que Kadafi y la Liga Árabe aceptan, y el ALBA convoca una reunión plenaria para discutir la situación. La carga compartida pesa menos que una pluma, reza el apotegma libio. Cuando veas un país del Tercer Mundo arder bajo la agresión imperial, pon tu solidaridad en remojo.